Mostrando entradas con la etiqueta medio ambiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta medio ambiente. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de marzo de 2026

EL HIDRÓGENO VERDE CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL

 

 

Es una obviedad que nuestra realidad tiene el sentido físico de lo tangible, aquí y ahora. Por eso las ciencias físicas presentan limitaciones al entendimiento objetivo. Ocurre cuando jugamos con el tiempo y el espacio,  ya sea cuando nos movamos por la inmensidad del Universo o por la estructura intima de la materia por debajo del átomo, se pierde el contacto directo con la realidad humana, la comprensible para todos, pues estamos ya con entes metafísicos.

 

Sin embargo, también nos encontramos con dificultades parecidas cuando pretendemos estudiar nuestro entorno como sistema. Esto fue lo que pasó en el siglo pasado durante el desarrollo de la ecología como un conocimiento integrador del medio físico. Ecólogos como Ramón Margalef llevaron hasta donde pudieron el conocimiento holístico aplicando sus conocimientos de física y matemáticas avanzadas hasta que aquello se quedó estancado por su complejidad.

Ahora hay una confusión muy propia de la posmodernidad de todo lo que está relacionado con nuestro medio físico que llamamos “medio ambiente” en el que el ente estrella es el Cambio Climático Global (CC). Esto es, tomamos datos físicos como temperaturas, niveles de CO2 atmosférico y creamos modelos con potentes computadoras que simulan la naturaleza. También no movemos por el tiempo, retrocediendo buscando datos proxy para nuestros modelos o hacemos predicciones como los centímetros de elevación del mar a fines del presente siglo.

En definitiva creamos entes que no existen en el mundo físico como el clima global o la temperatura media del planeta.

 


Fotografía de Zelch Csaba. Pexels.

A partir de este constructo, como llaman los posmodernos a las creaciones sean científicas o sociales (que para ellos es igual) se establece un lenguaje en el que es posible mezclar todo, especialmente lo sentimental con lo sensorial. Convirtiendo, por ejemplo al CC, en una especie de verdad revelada que ha de imponerse, sin que haya que entenderla sino creerla. La consecuencia directa de la crítica, muchas veces por el mero escepticismo que le corresponde al científico, se produce el señalamiento como “negacionista” lo que en nuestra cultura europea presenta una fuerte connotación peyorativa por su origen relacionado con la distorsión de los crímenes nazis.

 

Por tanto resulta imposible tratar el CC sin entrar en ese abuso del lenguaje pseudo científico. Como ejemplo tenemos el uso de colores para denominar al hidrógeno: gris, azul, verde, rosa, turquesa, blanco...

 

Pues el hidrógeno verde  es el obtenido con energía fotovoltaica.

 

¿Por qué hidrógeno? El hidrógeno es un combustible que no es nuevo, pero que raramente se ha utilizado por ciertos problemas técnicos que no parecen haberse solventado.  

El actual impulso político del hidrógeno verde deriva del  Pacto Verde Europeo y de grandes corporaciones que esperan hacer negocio con ello.  Con los precedentes en este asunto de las políticas ambientales europeas y en particular de la descarbonización, deberíamos mostrarnos suspicaces ante los que nos señalan su transición ecológica animándonos a comer insectos mientras se meten entre pecho y espalda chuletones de buey ¿No creen?  Nos dirán que no sabemos lo que nos perdemos, porque no los hemos probado. Ciertamente una vez se imponga en la cultura. ¿Acaso alguien encontró placer la primera vez que el humo del tabaco pasó a sus pulmones?

 

 

Pongamos en su justo lugar el hidrógeno verde:

 

Ø  No es una fuente de energía alternativa a los combustibles fósiles. No, no soluciona el problema de encontrar sustitutos al gas, gasóleo o gasolina.

 

Ø  Es una medio de transporte de energía. En este caso de una energía obtenida en plantas fotovoltaicas.

 

Ø  Como medio de transporte genera muchos problemas técnicos que reducen su eficacia. El hidrógeno requiere de comprimirlo mucho para almacenarlo y transportarlo dada su baja concentración en condiciones normales, lo que consume mucha energía;  es un gas que corrosivo con el acero y otros metales;  y fuga fácilmente por el diminuto tamaño de sus moléculas, lo que hace imposible su almacenamiento durante mucho tiempo.

 

Ø  La fuente para obtenerlo es agua por electrólisis, por lo que la producción del hidrógeno verde consume agua de calidad, no vale el agua de mar o una contaminada.

 

 

Fotografía de Eva Bronzini. Pexels

Conclusiones que podemos extraer:

 

Parece que no tiene mucho sentido que se use como sustituto del gas natural para generar electricidad por motivos obvios, pues para eso se usa la fuente eléctrica original de la planta fotovoltaica. No obstante, podría ser provechosa su aplicación en turbinas de generación  dentro de un sistema de dominancia de la generación eléctrica fotovoltaica, por dos motivos concretos:

 

u Generar electricidad sincrónica que den robustez a un sistema cargado de fuentes de energía fotovoltaica y evitar así caídas como el apagón de 28 de abril de 2025.

 

u Servir de almacén diurno de la energía solar para transferirla durante la noche  al quemar el hidrógeno en las turbinas.

 

En estos casos,  la eficacia depende de la cercanía a la planta eléctrica.

 

No parece que el hidrógeno verde venga  a usarse en vehículos o transporte público, cuando estos ya pueden usar directamente la electricidad. Su mayor aplicación podría estar en la industria, produciendo calor y moviendo máquinas térmicas. Pero el alejamiento a los lugares de producción lo hacen poco rentable. Algunos estudios ven hasta un 80% de perdidas inevitables. La alternativa es convertir el hidrógeno verde en amoniaco, pues cambia todo. Es una sustancia fácil de transportar que a temperatura ambiente es líquida y podría ser usada como combustible aunque tiene problemas ambientales importantes: es corrosiva con los metales, incluido el acero y su combustión produces gases muy tóxicos (NOx). Entonces, habría que volver a separar el hidrógeno del nitrógeno, un procedimiento costoso que requiere de la ruptura molecular a alta temperatura y presión (craqueo).

 

En definitiva, el uso del hidrógeno plantea muchas dudas que no veo que se estén planteando medios y gobernantes.

Como contraste, pensemos que disponemos de tecnologías sostenibles con emisiones netas de carbono cero, validas para todo tipo de motores térmicos actuales, como nuestros vehículos utilitarios, sin apenas cambios que son el biogas, biodiesel y el etanol. Sorprende que no se haya apoyado más,  pues no habría que cambiar prácticamente nada ni de los vehículos ni de la cadena de suministro. Todos tenemos derecho a ser soñadores, pero nuestros gobernantes deberían ser algo más pragmáticos y pensar en el medio ambiente, pues cambiar todo el parque de automóviles por eléctrico es ya de por sí un enorme impacto ambiental.

 

En todo caso, ya que la justificación es ambiental hagamos un repaso ecológico usando la mismas coordenadas globalistas, de las que antes he prevenido por ser modelos ideales. Comparemos el riesgo global que supone el gas carbónico con la promesas del hidrógeno verde.

 

Como saben la quema de combustibles fósiles ha incrementado el contenido de CO2 atmosférico, que  supone un incremento en el efecto invernadero y su consecuencia es el cambio del clima en todo el planeta.

 

Aquí el problema es verificar hasta que punto esto está ocurriendo, ya que el clima de cualquier lugar es variable de forma natural. Piense que ese gas convertido en un problema es la base de las estructuras de la vida sobre el planeta, formando desde bosques a montañas e islas  En un ciclo cerrado, llamado ciclo del carbono. Si embargo, en este ciclo hay almacenes en forma de hidrocarburos que son los combustibles fósiles. Por lo que, quemando estos combustibles la actividad humana sigue formando parte del ciclo del carbono.

Gran Arrecife de Coral . F, de Eclipse Chasers en Pexels


Y no estamos con las concentraciones más altas que haya habido sobre la Tierra. Tanto es así que los organismos verdes aprovecharán mejor el CO2 si este aumenta, es decir, han evolucionado para concentraciones mayores a las actuales.

En todo caso el clima es más complejo que una relación entre este gas y las temperaturas. Lo entenderán con una única reflexión, hace solamente 12.000 años (ayer en términos geológicos) Europa estaba desolada por el hielo, O, sabemos que el Sol no ha dejado de incrementar su radiación calorífica, de tal forma que hace 4.000 millones de años radiaba un 30 % menos energía. Es decir,  ha habido una capacidad extraordinaria del planeta de buscar el equilibrio (homeostasis) para mantenerse dentro de las temperaturas moderadas para la vida,  sin un final por congelación ni por calor infernal durante estos varios miles de millones de vida sobre la Tierra.

 

El Torcal de Antequera. Rocas calizas formadas por organismos marinos fijadores de carbono.
Foto del autor.

 

Ahora entremos en la ecología del hidrógeno. Curiosamente va paralela a la del carbono. En el proceso de la fotosíntesis  aparece por un lado el gas carbónico y el agua. En concreto 6 moléculas de gas y 6 de agua para formar una molécula de glucosa y emitir 6 de oxigeno.

 

Aquí aparece el hidrógeno como parte de la molécula del agua, no obstante etimológicamente es generador de agua.   A partir de aquí, la glucosa sirve de fuente energética para todos los procesos que construyen la vida, entrando en ellos los átomos de hidrógeno.

 

En la descomposición de la materia orgánica el hidrógeno pasa de unas moléculas a otras, acabando a veces volviendo a ser agua en el sistema.

 

No obstante una pequeña parte se libera, especialmente en condiciones anaerobias (falta de oxigeno) y puede reaccionar o pasar a la atmósfera en donde puede a su vez reaccionar y formar agua o perderse en el espacio.

 

Esto explica como el planeta en estos miles de millones de años ha enriquecido su atmósfera con oxigeno, un gas que no estaba libre al principio. Es consecuencia del proceso de fotolisis de la molécula de agua, por lo que la Tierra desde entonces puede decirse que ha perdido agua por la pérdida de gas hidrógeno.

 

Un nuevo enfoque energético dirigido al consumo de hidrógeno (del color que sea) tendrá esta misma consecuencia de pérdida de agua del planeta. Pero ya no será natural sino artificial, culpa del ser humano. Esta es una significativa  diferencia entre el ciclo del carbono y el del hidrógeno. El primero es un ciclo totalmente cerrado, mientras que el segundo tiene una pérdida irreversible.

 

Entonces, si es dañino para nuestra supervivencia hasta el extremo de calificar de emergencia climática el asunto de la emisión de CO2 .

¿Qué debemos pensar ante la pérdida de agua de nuestro planeta a consecuencia de nuestra política ambiental?

 

Nota final:

Expuse al principio que las hipótesis planteadas, al tratar algo tan complejo presenta los mismos defectos que el planteamiento del Cambio Climático Global, independientemente de toda la elaboración que tenga detrás. Entiendo que parece despreciable el efecto de la pérdida de hidrógeno (por ejemplo),  pero eso no se puede saber en realidad, también es muy reducida la contribución de la quema de combustibles al proceso del ciclo del carbono y se le ha dado una enorme importancia ambiental.

 

lunes, 27 de mayo de 2024

EL CAMBIO CLIMÁTICO FÍSICO

 

Siguiendo la teoría, la prueba más incuestionable del CC (Cambio del Clima Global) es el incremento en más de un 40% del contenido de CO2 en la atmósfera debido a la quema de combustibles fósiles. Su concentración muy baja (en torno al 0,04%) es un dato bastante fiable pues, como todo gas ligero, tiene la particularidad de difundirse homogéneamente por la atmósfera. Por lo demás, el dióxido de carbono no se advierte por los sentidos, no es tóxico, ni visible y tampoco huele. Estamos en contacto habitual con él en refrescos y bebidas espumosas; en concentraciones elevadas seguramente también, en forma de nieve carbónica que se usa para espectáculos (formación de niebla) y en extintores.

El Torcal de Antequera. Rocas calizas formadas con las deposiciones de carbonato cálcico en el mar
 (Foto del Autor)


Las consecuencias ambientales, a corto plazo, del incremento en la concentración del gas carbónico en la atmósfera son bastante cuestionables dado el papel fundamental que juega en los ecosistemas, ya que es asimilado por los organismos verdes para, mediante la fotosíntesis con la luz solar,  formar las cadenas de hidratos de carbono que serán la energía que requiere la vida para replicarse y crear materia viva a partir de sustancias minerales. Estos organismos, como plantas o algas, tienen la capacidad de ser más productivos con concentraciones en el aire de CO2 muy superiores a la actual1, probablemente sea una consecuencia de la evolución en atmósferas con notablemente mayores concentraciones del gas carbónico. Sería esperable que con concentraciones más elevadas la fijación aumentara, lo que no significa que con ello se contrarreste  el incremento de las actuales emisiones.

Un efecto químico muy comentado es que el dióxido de carbono en el agua produce un ácido débil. De aquí se ha extraído la consecuencia ambiental de la acidificación del agua de los mares. Veamos qué sentido tiene esta afirmación.

Para empezar, el fenómeno de acidificación por ácido carbónico se produce de forma localizada alrededor a las raíces de las plantas. Ya que las raíces al respirar emiten  dióxido de carbono en un medio que tiene su propia atmósfera, se incrementa la concentración porque el mismo flujo en el interior del material geológico del agua impide la natural difusión del gas a la atmósfera como observamos en el refresco (aunque la formación de burbujas se debe aquí al cambio de presión).  Sin embargo en ningún caso produce la acidificación del suelo, al menos no es esta la causa del bajo pH de algunos suelos forestales que en ciertos casos limita el desarrollo del bosque, que está relacionado con el lavado de los cationes (como el calcio o magnesio) en condiciones de elevada materia orgánica de descomposición lenta (relación elevada C/N o/y bajas temperaturas). Tampoco el ácido carbónico tiene incidencia directa en la acidificación de las aguas, lo que se produce a un nivel macroscópico son los fenómenos kársticos, en realidad lo que se observa es un proceso continuo de equilibrio entre la disolución y precipitación, la primera ocurre en el suelo forestal y la segunda en cavidades o fuentes. Muy al contrario, diversos gases contaminantes como los óxidos de nitrógeno y de azufre procedentes de la quema de combustibles, sí que son responsables de la acidificación del agua, siendo la más brutal por contaminación de las aguas en los entornos mineros en los que se produce la meteorización y posterior drenaje de sulfuros como el  Río Tinto en Huelva, en este caso estamos hablando de un ácido tan fuerte como el sulfúrico.

En definitiva, el papel del ácido carbónico en el suelo es muy importante como generador de los fenómenos de disolución de rocas carbonatadas, pero igualmente ayudan en la mineralización de todo tipo de rocas en la llamada rizosfera, que es el microambiente creado alrededor de las raicillas, muy beneficiosa ya que la disponibilidad para absorber ciertos iones como los fosfatos o el hierro depende del ph, siendo mejores con un pH ligeramente ácido,  importante en la mayoría de los suelos y fundamental en los que tienen reacción básica como los calizos.

Imagen de Wikicommons


Una cuestión emergente es la acidificación de los océanos. Aclaremos esto pues algunas consecuencias físicas le pueden dejar perplejo. Así, a veces se escucha  hacer una correlación histórica entre el incremento del contenido CO2 en la atmósfera y la temperatura, en tanto que la disolución del dióxido de carbono disminuye con la temperatura (baja de 2,5 g/L a 10º C a  1,45 g/L a 25ºC); un calentamiento del planeta no incrementará el CO2 disuelto en los mares, al contrario, los océanos emitirán parte del gas carbónico en disolución  a la atmósfera.  Entonces, se dice en relación con los calentamientos históricos, contrariamente al CC, sería el calentamiento el responsable del incremento de CO2 atmosférico.

Entendamos que el fenómeno por el que se produce la acidificación no es simplemente por la difusión del dióxido de carbono de la atmósfera en el agua. Es algo más complejo y es por lo que se dice que los océanos son sumideros del dióxido de carbono.

La difusión del CO2 atmosférico es rápida gracias su inmediata solubilidad en el agua uniéndose a las moléculas de agua por el fenómeno de adsorción. Más lentamente se produce el proceso de formación de ácido y su ionización a iones carbonato y bicarbonato.

Los químicos disueltos hacen que el agua de mar actúe como un tampón de pH; es decir, el agua de mar tiende a resistir cambios en el pH.

 

La ecuación del sistema de tampón de carbonato

 

CO2

+

H2 O

HCO3

H+

+

HCO3

2H+

+

CO32-

Dióxido de carbono

 

agua

 

Ácido  carbónico

 

ion  hidrógeno

 

Ionbicarbonato

 

2 iones hidrógeno

 

Ion

carbonato

 

Esta ecuación muestra que el dióxido de carbono se disuelve en agua de mar y forma ácido carbónico, un ácido débil. La mayor parte del ácido carbónico se separa normalmente y forma iones de hidrógeno, iones de bicarbonato, e iones de carbonato, un componente importante de las conchas de organismos marinos (CaCO3). El ácido carbónico, los iones de bicarbonato, y los iones de carbonato están todos presentes normalmente en el agua marina, aunque no en las mismas concentraciones (aproximadamente el 87% del carbón inorgánico es bicarbonato, alrededor del 12% es carbonato, y el ácido carbónico y el dióxido de carbono combinados son alrededor del 1%). Cuando estos químicos se encuentran en dosis equilibradas, el pH del agua de mar es de más o menos 8,1 – 8,3 (ligeramente básico). El aumento del dióxido de carbono disuelto produce un aumento en los iones de hidrógeno y un descenso del pH del océano. Pero el cambio del pH en el agua de mar es menor que si la misma cantidad de dióxido de carbono se disolviera en agua dulce porque el sistema de amortiguación del carbonato en agua de mar elimina algunos de los iones de hidrógeno agregados en la solución. Además de las reacciones descritas en la ecuación del sistema tampón de carbonato, también ocurren otras reacciones entre el dióxido de carbono, el ácido carbónico, los iones bicarbonato y los iones carbonato. Una de estas otras reacciones ocurre entre el dióxido de carbono, el agua, y los iones carbonato:

 

 

CO2

+

H2 O

+

CO32-

 

2HCO3-

Dióxido de  carbono

 

agua

 

Ion carbonato

 

2 iones

bicarbonato

 

Por lo tanto, la adición de dióxido de carbono al sistema marino puede también causar una disminución en los iones carbonato; y los iones carbonato son esenciales para el proceso de calcificación a través del cual muchos organismos producen conchas y otras estructuras esqueléticas (Fuente: NOAA Ocean Exploration).

Hacer una correcta valoración de la dinámica natural del CO2 es bastante complejo por la presencia de sinergias. Esto es, la misma elevación de la temperatura modifica la actividad de los organismos y por consiguiente las reacciones químicas, variando el pH y la capacidad de fijación del CO2 por los organismos. 

Diagrama del balance energético (Fuente Wikicommons)


Pasemos ya a la consecuencia indirecta del incremento del CO2 en la atmósfera, que es una mayor retención del calor2 que produce la radiación solar sobre la superficie terrestre. Como modelo teórico esto conduce a una elevación de la  temperatura de la Tierra, pero el conocimiento del efecto sobre los climas presenta mucha incertidumbre3. En realidad esto es así en un modelo cerrado o de laboratorio. Deberíamos de tener claro que,  aunque la subida de 1,15 grados en 170 años es una clara señal de una alteración climática para la ciencia, no se ha de corresponder necesariamente para los distintos habitantes de este planeta en  una notable significación para su realidad física4.  Para el común de los seres humanos el CC es una información que se nos transmite desde las autoridades que habla del futuro lejano. Realmente, los complejos modelos que simulan la atmósfera no van a predecir el “nuevo clima” de un lugar para dentro de 10 años, menos para 50 o a un siglo vista.


 Así por ejemplo, los modelos predecían un otoño de 2023 más húmedo de lo normal en España, especialmente en Cataluña, siendo así que no acertaron y Cataluña sigue inmersa en la peor sequía que se recuerda5. 



Definiendo el clima

Los primeros trabajos los realizaron los geógrafos y posteriormente intentaron precisar más los ecólogos (biogeografía) partiendo de la presencia de determinados biomas y estableciendo una correlación con las características del medio físico que determinaban su presencia. Por tanto, el origen está en un proceso descriptivo, principalmente de la vegetación de grandes regiones; pero, llegado al punto de delimitar con precisión áreas más pequeñas se define un rango mediante índices climáticos.

Es de destacar que estos biomas y sus respectivos climas son consecuencias de fenómenos globales. Luego, es cierto que todos los biomas y climas del planeta están relacionados.

Durante la segunda mitad del siglo XX aparecen grandes avances en la meteorología, impulsada fuertemente por las tecnologías más exclusivas derivadas de las necesidades de control del espacio físico dentro del contexto de la guerra fría. Potentes ordenadores que recogen millones de datos climáticos crean modelos matemáticos que permiten predecir los cambios del tiempo en plazo de varios días con una certidumbre relativamente alta dependiendo de si estamos abarcando horas, bajando al trasladarnos a unos días. Ni que decir tiene que una previsión a un mes, no es posible.

Actualmente los climatólogos (a diferencia de geógrafos y ecólogos) no definen el clima como un ente geográfico, sino como un promedio matemático. Esto implica un periodo base, que la Organización Meteorológica Mundial estableció solamente en  30 años, simplemente porque no tenían más de 30 años de datos cuando se establece. A partir de aquí, se define un horquilla, en la que entran los  valores normales  (los que quedan fuera son anómalos). Tengamos pues presente el alejamiento del mundo físico  de este ente matemático que permite definir conceptos tales como es el clima de un lugar puntual o el clima global,  alejados del  original del clima asociado a una ecorregión.

La referencia del CC es básicamente la temperatura media global que no tiene sentido físico, la Tierra no está en equilibrio termodinámico,  el resultado es un promedio de los datos de las estaciones meteorológicas. La calidad actual de estos datos contrasta con décadas pasadas, pues no es hasta los años 80 que se usan satélites meteorológicos y no es hasta mediados de siglo que se generaliza el  uso de los globos sonda. Más atrás, los datos presentan sesgos de diferentes tipos, desde la forma de tomar la medida, la precisión de los aparatos, la forma de reajustar los errores y la aparición de las islas de calor entorno a las estaciones, especialmente las más antiguas absorbidas por entornos urbanos que cuentan con las series más largas de datos. Pero cuando nos adentramos al comienzo de la era industrial ni siquiera contamos con estos datos y por eso se usan indicadores de todo tipo convertidos en datos (proxy data).

Con todos estos datos históricos se crea una gráfica ascendente para la temperatura media del globo desde 1850, pareja al incremento en la concentración de CO2 que no parece casual. Tengamos en cuenta que este año señalado como inicio de la era industrial, es el que marca el final de la Pequeña Edad de Hielo, definido formalmente como un “periodo frio”.

 

Entendiendo la dinámica del clima

Predecir el comportamiento del clima es un proceso científico muy complejo. Las primeras ecuaciones destinadas a la predicción meteorológica las desarrolló el matemático Lorenz, descubriendo en la dinámica de estos sistemas no lineales su extraordinaria sensibilidad a los valores iníciales, dando una respuesta caótica6.

Atractor de Lorenz (F Wikicommons)


Podemos comprender que el clima es una imagen compilada de una película del tiempo meteorológico7. Y su cambio es el paso de un instante promedio a otro. La ciencia, para acercarse al conocimiento de la dinámica del clima, crea modelos muy complejos basados en sistemas de ecuaciones que representan la dinámica caótica de la naturaleza. 

Podemos imaginar a físicos o climatólogos afinando sus modelos, haciendo las oportunas correcciones en base a los datos experimentales, con la limitación de una realidad  que no se puede reducir al entorno controlado del laboratorio, en donde los experimentos son rigurosos y da determinadas garantías de reproducibilidad. Nada más lejos del escenario imprevisible del IPCC, por su dependencia política y de los  demás eventos sociales. ¿Alguien puede predecir hacía dónde se dirigen las sociedades humanas? ¿Son creíbles los planes de sustitución de las fuentes energéticas?8 No resulta serio hablar de predicciones. En todo caso, son proyecciones conforme al modelo, que son una ilusión dado que introducen valoraciones políticas o sociales.

  Captura informe IPCC 2017



Lo que está ocurriendo es que estas proyecciones dependientes de la voluntad política, son presentadas por las autoridades como predicciones catastróficas. Me parece que además de una manipulación es inmoral.

El cambio de paradigma de las ciencias de la naturaleza se pone en evidencia con el CC, desde el mismo momento en que se introduce el peso de la actividad antrópica, el fenómeno físico se socializa y escapa a la demostración experimental. Ahora el futuro del clima es una valoración ideológica.

Como vemos,  el fenómeno físico ha pasado a un segundo plano, el cambio del clima global es algo supeditado al devenir de las sociedades humanas.  Por otro lado, dentro de la significancia ecológica del asunto, conviene recordar que durante las últimas décadas del siglo XX algunos ecólogos advertían que se estaba perdiendo la visión holística en los trabajos ecológicos9. Esto es, se hacía imposible el conocimiento de los fenómenos globales, en su complejidad, que ha venido a cubrirse por los estudios del CC reducidos a fenómenos físicos de la dinámica de fluidos y la termodinámica, lo que dista mucho de considerarse una perspectiva ecológica. Por analogía, la enfermedad es mucho más que la fiebre, ésta es solamente un  síntoma de algunos gravísimos problemas que apenas aparecieron sobre el planeta y ya amenazan nuestra salud y a todos los ecosistemas naturales. Singularmente nuevas sustancias de síntesis que van desde biocidas a plásticos, tóxicos que están afectando a todos los organismos vivos, han entrado en la cadena trófica de todos los ecosistemas terrestres y están en nuestros alimentos.

Por otro lado, una valoración social o económica negativa del efecto del CC resulta muy arriesgada, pues la mayor parte de las tierras emergidas de nuestro planeta están en zonas frías del hemisferio norte. La valoración correcta de las medidas que deban tomarse en cada país, o en Europa, han de ponderar correctamente el esfuerzo, centrado en hacernos resilientes frente al cambio del clima. Esto supone priorizar  medidas con efecto directo sobre el territorio, a diferencia de la descarbonización global.

Seamos prácticos y racionales. Un esfuerzo tan patético como inútil  para solucionar un problema global resta capacidad para tomar las medidas útiles locales. Por ejemplo, pasa cuando se toman medidas (prácticas o inútiles) para evitar la subida del mar en todo el planeta, mientras que nuestras administraciones no toman las necesarias para evitar las consecuencias de este problema en nuestras costas. De igual modo podríamos hablar de las temperaturas o la sequía.

 

Conclusión:

Los climatólogos trabajan con modelos que presentan una notable incertidumbre10, lo que ha dado pie a que dentro del rango de predicciones frecuentemente sean difundidas las más extremas  por la tendencia morbosa y sensacionalista de la prensa. Actualmente el IPCC introduce valoraciones sociales (y por tanto ideológicas) en estos modelos físicos haciendo que sus proyecciones sean totalmente impredecibles como lo pueda ser el futuro económico, siendo esta creación el ente llamado CC que además es presentado como una emergencia que requiere de actuaciones urgentes11. Este trasfondo está ocultando la realidad al pueblo soberano,  puesto que le resta su capacidad de decidir por disponer de conocimiento viciado, y da pie a la imposición de  políticas entorno a un supuesto consenso con fuerte calado  económico y social que supedita el posterior trabajo científico.

 

NOTAS

1.-  En agricultura de alto rendimiento se llega a aditar gas carbónico en la atmósfera cerrada del invernadero para incrementar el crecimiento del cultivo. Aunque no solamente pueden  beneficiarse variedades productivas, prueba de que es algo general en todo tipo de plantas, incluso las acuáticas, es el uso común de difusores de gas CO2 entre los aficionados a la acuariofilia, el incremento del gas disuelto en el agua es un requisito para  alcanzar la lozanía del acuario muy plantado.

2.- La vida en la Tierra es posible, entre otras cosas, porque hay una retención del calor que genera la radiación solar. Esto es especialmente importante durante la noche, cuando la zona no iluminada de la Tierra pierde calor al espacio,  y el agua, que actúa de acumulador, libera ese calor.  Tenemos  también la retención de la radiación infrarroja (calor) que desprende la superficie terrestre, por ciertos gases de efecto invernadero,  como el CO2, aunque nuevamente el mayor responsable del calentamiento es el vapor de agua. Obviamente la contaminación ha incrementado la concentración de partículas, aerosoles y gases varios que modifican la retención de calor en  la atmósfera.  A principios del siglo pasado se temió que las partículas (hollín) pudieran crear cierta opacidad y un enfriamiento, actualmente se muestra más interés en entender el papel de los aerosoles, es una asunto a debate.

Los datos de concentración de gas CO2 en la atmósfera desde que se miden directamente (por ejemplo la serie de datos de la NOAA del observatorio de Mauna Loa en Hawaii) son poco cuestionables. El resto de los datos históricos se obtienen por métodos indirectos (proxy data)  como el análisis de las burbujas de aire contenido en el hielo, fiable para calibrar la concentración del CO2 atmosférico para grandes periodos remotos, más dudoso en  periodos tan cortos y recientes como décadas del siglo XIX.

3.-  ¿Cómo es posible determinar la temperatura media del planeta? ¿Dónde ponemos el termómetro? Estamos ante datos estadísticos tratados, los datos reales se concentran en unas relativamente pocas estaciones en los lugares de la Tierra más desarrollado del hemisferio norte, el resto se valora de forma indirecta.  Si tenemos en cuenta que el incremento evaluado de la temperatura media global según la NASA sería de 1,15º C desde 1880, esta tendencia al calentamiento resulta una valoración ecológica muy significativa. Pero si los planteamos como una progresión de la temperatura, supone incrementos lineales de 7,7 milésimas de grado al año, poco significativo en términos estadísticos dada la precisión de las mediciones antiguas (medio grado centígrado generalmente). Por tanto, tiene poco sentido una correlación lineal con el incremento del CO2, algo que tampoco sería esperable a más largo plazo dadas las sinergias en ecología, solamente se puede deducir que se observa una tendencia a aumentar la temperatura media global.

Estos pequeños incrementos de la media son muy sensibles a la calidad de los datos de partida. Por eso es importante tener en cuenta que las series de datos climáticos de las estaciones principales (aquellas más antiguas) están alterados por la isla de calor urbana generada en el último siglo y más en los últimos 50 años por la conurbanización. Entonces los datos históricos de una determinada estación no son comparables sin una corrección que tiene el riesgo de introducir un sesgo, intencionadamente o no, para adaptarlo a lo buscado como es conocido que parece que pasó en el caso de los datos que condujeron a Mendel a las leyes de la genética.

4.- Un incremento de 1,15º C en 170 años no nos dice nada que podamos entender como experiencia, como sí lo es el recuerdo de una buena otoñada para el pastor, o aquel invierno tan frio y seco que lo recuerda el agricultor pues perdió la cosecha de cereal. Estos recuerdos son datos extremos de “el tiempo” que  crecen con el tamaño de la muestra; mientras que quedan ocultos en el valor estadístico, pues es una homogeneización de estos datos.

5.-  En la web “el tiempo.es” se hacía una predicción en un artículo “¿Cómo será el otoño 2023 en España? Más cálido de lo normal y con algo más de lluvia.” Por Mar Gómez, 29 de agosto de 2023. En el mapa mostraban una previsión de  normalidad para el sur y suroeste,  y más lluvioso de lo normal para el norte y este. Por tanto la previsión era de un otoño más húmedo de lo normal en Cataluña. Una predicción así, a tan largo plazo y fuera de estación era muy arriesgada, de hecho la misma climatóloga hizo otra el 2/10/23 en que se cambiaba en gran medida la situación, trasladando el incremento de lluvias a la mitad oeste.

Un inciso. El asunto del CC nos lleva una y otra vez al mismo punto de partida que es la política y su simplificación de fenómenos extraordinariamente complejos. Que llueva o no es un fenómeno físico; pero no se confunda,   la sequía actual es una consecuencia de la planificación hidrológica, de la misma forma que el déficit económico lo es de la política económica. Entonces, recuerden como a raíz del conflicto de Ucrania se encareció mucho la electricidad y esto motivó a las empresas energéticas a aprovechar la coyuntura  con el desembalse de las hidroeléctricas, con el apoyo del gobierno, último responsable de la planificación  hidrológica, energética y ambiental: precisamente,  porque la energía hidroeléctrica se prima por ser energía renovable. Esta confluencia es tan poderosa que casi todo lo que encontrarán en una búsqueda por internet que relacione sequía y energía hidroeléctrica es preocupación y lamento no por el agua perdida, sino por no seguir desaguando.

¿Objetivos de los ODS? Turbinar el agua embalsada y eliminar presas. Tal vez por eso la Ley de Economía Circular de Andalucía en su art. 62, en los apartados 6 y 7 se prioriza la inversión, construcción y uso del agua de las desaladoras, convencidos por una legislación europea que no comprende esta locura de hacer obras que impiden a las aguas correr libremente en un país de sequía recurrente.  ¿Planificación, resiliencia, prevención...en serio?

Si sustituimos el agua embalsada por agua desalada. No tendremos ningún beneficio, salvo la disponibilidad ilimitada del agua de mar. Las principales consecuencias negativas serian el mayor consumo de energía eléctrica, incremento de la salinidad del mar en la costa, pérdida en la laminación de avenidas, pérdida en la producción  energía hidroeléctrica y pérdida de caudales ecológicos en periodo seco.

6.- El descubrimiento de la dinámica caótica del modelo fue causal, al redondear los datos de partida en la simulación por ordenador. Para explicarlo más gráficamente, Lorenz creó el mito del efecto mariposa, algo así como que el aleteo de una mariposa en alguna parte del planeta podría desencadenar un huracán en Texas. La consecuencia de este descubrimiento, es que era imposible predecir el tiempo a unos  pocos días vista, un instante dentro de la dinámica, sin embargo el sistema  cae hacia un lugar (un espacio más bien) que es el atractor extraño (que gráficamente tiene forma de mariposa). Es así como se salva la aparente contradicción de que sea imposible determinar con precisión la dinámica a corto plazo (el tiempo meteorológico), y nos atrevamos a proyectar el clima futuro dentro del amplio rango de incertidumbre en el atractor.

Conviene no olvidar en ningún momento que estos modelos son una simplificación de la naturaleza real. En la divulgación, intencionadamente o no, se incurre en el error de dar igual valor a la simulación de un modelo numérico que a los resultados de un experimento basado en observaciones. Precisamente son las observaciones actuales y las futuras las que irán corrigiendo el modelo, pero seguirá sin haber certeza. Por eso ha de entenderse que no se puede predecir una determinada reducción de la lluvia o un incremento en las temperaturas para un lugar dado, solamente lo que los modelos dicen entorno a un escenario conforme a los conocimientos actuales. Esta forma es muy parecida a los modelos económicos, que no predicen el futuro,  más bien sirven para explicar el pasado.

7.- Todo el mundo entiende el alejamiento de la realidad que producen los resultados estadísticos, que depende de cómo se modelan los datos. «Los datos hacen los modelos globales, pero los modelos de los datos también hacen los datos, pues no hay datos en bruto y los registros climáticos son periódicamente reanalizados mediante diversas técnicas (data assimilation, analysis, reanalysis). La carga teórica de la observación es uno de los tópicos de la filosofía de la ciencia más presentes en las ciencias del cambio climático: “there is no such thing as an observation separate from modeling” (Edwards 2010 352).

8.- El voluntarismo político solamente puede conducir al fracaso si no va avalado por estudios serios. En este caso resulta muy ingenuo creer que alguna vez se cumplirán los compromisos de las cumbres del clima. La voluntad política no basta ni para modificar el escenario local, como fue el intento de potenciar los huertos solares en apoca del presidente Zapatero que llevaron a la ruina a muchos particulares y a un descuadre importante de los fondos públicos que aun estamos pagando.  En todo caso el dilema de la actuación o no del Estado en las energéticas es falso, ¿piensan ustedes que las centrales nucleares e hidroeléctricas nos las regalaron?

https://www.elimparcial.es/noticia/60995/sociedad/denuncian-el-fraude-de-huertos-solares-que-generan-energia-de-noche.html

https://www.elmundo.es/mundodinero/2010/04/12/economia/1271063308.html

https://www.libertaddigital.com/economia/el-desastre-solar-de-zapatero-agricultores-espanoles-arruinados-y-fabricantes-chinos-enriquecidos-1276404879/

 

9.- La ecología nace como una ciencia de síntesis que pretendía tener la necesaria visión de conjunto, aunque por  su complejidad fue perdiéndola en los avances de los estudios   más especializados, siendo uno de los últimos exponentes de la ecología holística el español Ramón Margalef.

10.- El progresivo alejamiento de la física matemática de lo experimental hace que poco menos que tengamos que decidir entre ser escéptico o creyente. Ortega llegó a decir que hasta la teoría de la relatividad  cualquier filósofo  podía llegar a entender la física. Posteriormente sería el propio Einstein el que se mostrará escéptico acerca de la mecánica cuántica (“Dios no juega a los dados”). ¿Qué hubieran pensado ambos intelectuales sobre predecir el clima del futuro con grandes ordenadores que trabajan con datos estadísticos?

Aparte de la incertidumbre de los modelos matemáticos de dinámicas del caos, hay otras identificadas:

·         Insuficiente valoración de la radiación solar, o de procesos naturales impredecibles y no lineales,  como el vulcanismo,  una eventual interrupción de la circulación termohalina en el Atlántico Norte, la liberación del clatrato de metano de los fondos oceánicos y diferentes sinergias ecológicas.

·         Comprensión limitada de otros fenómenos antrópicos cuyos efectos no son por ahora tan  bien conocidos. Principalmente el forzamiento debido a los aerosoles, también algunos autores señalan  el calor generado por la urbanización de los continentes o por los cambios en el uso del suelo (Kalnay & Cai 2003).

·         Incertidumbre programada. Además de la incertidumbre sistémica del modelo físico aparece la necesaria integración de modelos económicos o lo que se quiera entender como implementación de  “políticas de lucha”. Esto hace que la previsión futura del comportamiento del clima, sea no solamente imposible de conocer, sino que forma parte del voluntarismo político.

 

11.- Tengo la sensación de haber vivido algo así con la pandemia del COVID-19. La tentación del gobernante de usar a su beneficio la situación de excepción y hacer algo de ella permanente con  la llamada  “nueva normalidad”. El CC puede convertirse en una eterna situación de excepción que excluya el debate tradicional entre políticas de izquierda y derechas.

 

Bibliografía:

 

Edwards, Paul N. A Vast Machine. Computer Models, Climate Data, and the Politics of Global Warming. Massachusetts: MIT Press, 2010.

Kalnay, Eugenia y Ming Cai. “Impact of Urbanization and Land-Use Change on Climate”. Nature 423 (2003): 528-531. <10.1038/nature01675>

Madrid Casado, Carlos M. “Filosofía de la ciencia del cambio climático: modelos, problemas e incertidumbres”. Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 20.41 (2020): 201-234. https://doi.org/10.18270/rcfc.v20i41.3193

Margalef, R. (1977) Ecología. 2ª edición, Ediciones Omega, S.A., Barcelona.

Strahler, A. N y A. H. Strahler (2000): Geografía física, Barcelona, Omega, 636 pp.

domingo, 26 de mayo de 2024

CATASTROFISMO CLIMÁTICO

 

Fuente Wikicommons.

El término “catastrofismo” se origina durante el desarrollo de las ciencias experimentales en el pasado siglo XIX para calificar, más bien despectivamente, las ideas del mejor de los zoólogos de su época, el francés Georges Cuvier que postuló una evolución de las especies que se produciría no de forma lenta y paulatina, sino de forma abrupta debido a catástrofes. Se desacreditó al ilustre sabio francés en su propio país. Consideraron que su hipótesis estaba impregnada del relato bíblico del diluvio universal, que la cultura popular proyectó con el vago término “criaturas antediluvianas”, que podía igualmente incluir al supuesto monstruo del lago Ness como a los dinosaurios. Resulta encomiable la depuración científica de atavismos; incluso cuando termine errando, ya que los hallazgos le han dado finalmente la razón a Cuvier, al menos en parte.


Este caso es uno más en los que las ideas se cruzan con la realidad  de la naturaleza en la formulación de las teorías de la ciencia, esto ocurre evidentemente con el cambio climático.

El CC (cambio del clima global) es en sí un fenómeno inabarcable para nuestra experiencia que es breve y local. Nuestras percepciones no justifican por sí el cambio de nuestro clima1, menos aún de algo que escapa totalmente a nuestra percepción como es el clima global. Por tanto, no deberíamos tomar como evidencias del CC ninguna alteración del tiempo, aunque es lo que continuamente escuchamos en los medios. Esto es así porque ya subyace la idea del CC.

La manera en que se genera con tanta potencia esta idea se encuentra dentro de la creencia en una ancestral Tierra en equilibro que nuestro progreso ha destruido. Si bien el ecologismo atávico que reclama la vuelta a nuestros orígenes, en su forma radical, sigue siendo minoritario, sí que socialmente está implantada una idealización de una naturaleza anterior a la alterada por el ser humano como el edén perdido. Siguiendo el aporte de Kuhn2, esto ha condicionado nuestra forma de entender la naturaleza incluso dentro de las ciencias biológicas, siendo un buen ejemplo el desarrollo de los estudios de la vegetación basados en el método fitosociológico3. Este ecologismo actuó como caja de resonancia de la teoría del calentamiento global y por una confluencia de intereses se pasó del “calentamiento” al “cambio”. No me parece que la explicación correcta sea la de abarcar un posible enfriamiento del clima. Un “cambio” nos lleva directamente a un escenario distinto. Es así cuando cobra sentido hablar de catástrofe o emergencia.

La idea fundamental que subyace detrás del CC no es el cambio del clima, es el de un escenario con un clima no natural, que es conforme a nuestras observaciones de los profundos cambios en el territorio, como zonas urbanas y campos de cultivo. Puesto que el cambio del clima es un fenómeno constante a lo largo de la historia y es muy significativo comprobar cómo las oscilaciones climática van parejas a cambios sociales, desde los primeros inicios de la humanidad dentro del gélido periodo glacial, cuando vivíamos arrinconados en un lugar cálido del África tropical del que salimos gracias al súbito calentamiento interglaciar Eemiano4, un evento relativamente breve de hace 130.000 años. El frío continuará frenando la expansión humana por el mundo hasta unas  condiciones más favorables entre el 70.000 y 60.000 antes de nuestra era. Aunque los primeros europeos modernos no aparecen hasta hace alrededor de 45.000 años aprovechando el vaciamiento territorial dejado por los últimos neandertales, aún tendrán que soportar al límite de su aguante las condiciones gélidas y secas del  último Máximo Glacial, hace unos 20.000 años. Después el clima se volvió extraordinariamente cambiante5.

Hace 11.700 años comenzó el Holoceno, que ha demostrado ser “relativamente” estable, aunque ha oscilado entre periodos cálidos denominados “óptimos climáticos”, generalmente favorables para el ser humano; y periodos fríos, generalmente desfavorables. Estas fluctuaciones de unos pocos grados en la temperatura media de la Tierra han quedado registradas por el avance y retroceso de los glaciares alpinos y otros indicadores. Durante el periodo entre 9.500 a 5.500 años antes de Cristo se extendió el periodo más cálido del Holoceno hasta que el vaciado del gran lago glaciar Agassiz en el centro de Norteamérica causó un violento enfriamiento global que duró varios siglos, siendo su final el que marcará el nacimiento de las primeras grandes civilizaciones en Oriente Próximo, allí en donde buscaron los humanos refugio de los fríos6. En Egipto, la desertización debió afectar a la meseta de Guiza a partir del llamado reino Medio, acentuando el proceso entre el 2.000 a 1.600 a. C., avanzando de forma progresiva hacia aguas arriba, afectando el valle de los reyes durante el nacimiento de Cristo, cuando el drenaje hacía la depresión de El Fayum cesó, provocando el abandono del regadío en esta región.

En el caso de las tierras entre los ríos Tigris y Éufrates, los datos paleoclimáticos basados en registros heterogéneos parecen confirmar que entre los años 5.000 y 3.000 a. C.,  el clima volvió a templarse y a ser más húmedo, lo que habría permitido establecer asentamientos permanentes en las tierras fértiles donde se fundaron algunas de las primeras ciudades.  Durante el 2.200 a. C., otra crisis climática mundial tipo “pequeña edad de hielo”, conllevó una catastrófica sequía en Mesopotamia que supuso el declive del imperio acadio y la ocupación del territorio por las tribus de pastores que bajaron de las montañas a los valles de los ríos. Igualmente se derrumbaron muchas otras civilizaciones e imperios como el antiguo reino de Egipto, la civilización del valle del Indo (Mohenjo-Daro, Harappa, etc.) o la cultura Liangzhu en el delta del Yangtsé, entre otras, en China.

Un milenio después, alrededor del 1.200 a. C., después de un nuevo periodo de prosperidad gracias a la bondad del clima, una fuerte sequía, acompañado de hambrunas y migraciones volvió a golpear a otras civilizaciones. Se trata del colapso de la Edad de Bronce tardío que termina con la irrupción de migrantes del norte llamados Pueblos del Mar. En medio siglo caerá el poderoso Imperio Hitita, los reinos de Micenas, la civilización minoica, etc.; solamente queda en pie, pero muy tocada, la civilización Egipcia. La etapa oscura posterior dio origen a la Edad del Hierro y al brillante nacimiento de la Grecia clásica cuna de la filosofía y del pensamiento occidental.

A partir del 250 a. C. un nuevo óptimo, conocido como “romano” o “clásico”, creó las condiciones propicias para el surgimiento de las grandes civilizaciones grecorromana y cartaginesa. Nuevamente, las décadas finales de la República de Roma estuvieron marcadas por las revueltas sociales que coincidieron con un periodo de frío, malas cosechas y hambruna en casi todo el territorio controlado. Los estudiosos han encontrado pruebas ambientales de una repentina disminución de las lluvias en las fuentes del Nilo afectando al llamado granero de Roma, provocando el comentado abandono de la región de El Fayum, una de las más fértiles de Egipto.

En nuestra era, a una escala de más detalle, podemos ver como el clima ha sido imprevisible y los eventos climáticos van marcando muchos cambios sociales de la historia reciente. Así, las graves sequías de las estepas de Asia Central provocaron las migraciones de los hunos, que a su vez empujaron a los godos a invadir Roma. Continuarán estos movimientos en la Pequeña Edad de Hielo de la antigüedad tardía, empujando a los pueblos eslavos, con importantes consecuencias como el establecimiento de la peste justiniana, la transformación del Imperio Romano de Oriente, el colapso del imperio Sasánida, la expansión árabe fuera de la península arábiga y diferentes trastornos políticos en China. En América, un cambio en el régimen monzónico pudo provocar la caída de Teotihuacán, la mayor ciudad precolombina hacia el 550. En Yucatán, varias ciudades mayas también sucumbieron por la sequía, a pesar de todos los sacrificios humanos para volver a tener el favor del dios de la lluvia Chaac.

La era de las catedrales, entre los siglos IX y XII, fue de gran prosperidad agrícola por el conocido como óptimo medieval, de largos veranos secos y cálidos, con una temperatura media casi 1º C más alta que en el siglo XX, que permitió la producción de vino de calidad en el sur de Inglaterra. Las latitudes nórdicas atlánticas fueron especialmente beneficiadas, conocida es la expansión de los navegantes vikingos hasta Terranova, o a la llamada “tierra verde” de Groenlandia, en donde llegaron a establecer algunas colonias durante cierto tiempo.

El periodo comprendido entre 1550 y 1850 es conocido como la llamada Pequeña Edad de Hielo en la que se produce una expansión de los glaciares de los Alpes, Noruega, Alaska, Nueva Zelanda y otros puntos del planeta. Brueghel padre e hijo muestra en sus pinturas como la gente patinaba en los canales de Holanda y Bélgica, mientras que en la superficie helada del Támesis se celebraron ferias hasta 1814.

Así, estamos dentro de un periodo cálido cuyo inicio ha coincidido con el desarrollo industrial en Europa y los EEUU; por tanto, a nivel global, el volumen de las emisiones de dióxido de carbono por la quema de carbón mineral hasta 1850 no justifica el final del periodo frío en esa fecha, por lo que el calentamiento sería natural7. Bien distinto, es que el actual elevado incremento de este gas en la atmósfera esté produciendo una elevación de las temperaturas. Ya en el último siglo, los registros de las estaciones permiten ver oscilaciones más precisas, como el sostenido calentamiento entre 1.910 y 1.940; seguido de un ligero enfriamiento hasta principios de la década de 1.970; un calentamiento bastante similar al primero, que terminó en 2.000.  Los últimos picos de calor en 1.998-1.999 y otro más alto, en 2.015-2.016, ambos se corresponden a potentes eventos de El Niño.

Recapitulando, la temperatura media mundial ha aumentado 1,15°C en unos 170 años, en absoluto excepcional teniendo en cuenta los cambios climáticos del pasado. Además   resulta muy difícil darle sentido físico real a esta elevación del valor de la “temperatura media mundial”, dado su origen estadístico8 en el que se mezclan todos los climas de la Tierra. Tampoco es esperable el entendimiento del problema para el ciudadano común  que vive ajeno en burbujas acondicionadas y no distingue clima del tiempo o confunden calor con temperatura, menos puede interpretar conceptos que no tienen ningún sentido físico como “la temperatura del planeta” o  “clima mundial”.


En resumen, las predicciones climáticas catastrofistas recuerdan las previsiones que Malthus y otros hicieron precisamente al comienzo del desarrollo industrial en el siglo XIX. La realidad es que, con 8  veces esa población no hay escasez alimentaria global pero si un mal reparto, lo que ya ocurría entonces. Tampoco hay prueba que el calentamiento desde 1850 haya menguado el bienestar de la población mundial, más bien al contrario. Entonces ¿qué sentido tienen estas palabras del Director General de la ONU?: “Los combustibles fósiles son incompatibles con la supervivencia humana“.

¿No es la supervivencia humana la que amenaza al resto de formas de vida?9  Esta aparente contradicción, se acentúa cuando observamos a políticos de dilatada carrera que no se habían preocupado antes de corregir los errores del desarrollo que han derivado en la contaminación tóxica y ahora vienen con un sermón propio de predicadores... ¡por un gas inocuo! ¿Dónde estaban cuando se realizaban pruebas nucleares, se vertían al océano los residuos nucleares, han  proliferado los productos tóxicos o no biodegradables como las sustancias de  biosíntesis, plásticos, etc.?

La llamada a la irracionalidad es común dentro de la política, con la razón no se manejan las masas.10

Han convertido el CC en el foco de toda nuestra mala conciencia (ambiental, social...) y en un asunto trascendental tan solo comparable con el fenómeno religioso. Nos hacen sentirnos culpables convirtiendo a niños en portavoces del apocalipsis, señalándonos responsables de fenómenos tan llamativos como los incendios forestales, el ahogamiento de osos polares, el blanqueamiento de los arrecifes de coral, etc.  Nuestro pecado: consumir lo inadecuado, incluido el  gas de los refrescos. Todo como parte de las ODS suena demasiado a marketing y publicidad.


Estar clamando por la gran catástrofe planetaria del CC es un sarcasmo para la mayoría de los humanos sometidos a las guerras, unas gigantescas trituradoras humanas que gracias al desarrollo tecnológico y las armas de destrucción masiva, nos incluye a todos; incluso para la flora y fauna, eso es más temible que cualquier otra consecuencia de nuestro desarrollo. Llorando por el dolor imaginario del planeta en lugar del de la gente, miopes dentro de nuestro cada vez más insignificante mundo, en el que hasta las colonias de gatos callejeros  y  el coche eléctrico es  ideología.

El cambio del clima es un fenómeno físico real, mientras que las consecuencias catastróficas que le otorgamos son imaginarias.

Estamos expuestos a la manipulación de los medios: el mundo real pero lejano parece imaginario; mientras que vivimos lo imaginario como real cuando lo idealizamos. Lo importante es el mero posicionamiento ideológico aunque sea contradictorio. Por ejemplo, la presidenta de la comisión europea tan fan de la agenda 2030 es partidaria del rearme y del relato belicista. ¿Idealismo alemán? El estar en el lado de los “buenos” no te hace bueno.

Los fantasmas del pasado y del futuro, no son análogos. El pasado no es ficción, pero lo parece para las generaciones actuales que no tienen memoria de lo que significa la guerra. Para una sociedad de auténticos valores democráticos no hay más fracaso que asimilar que «La guerra es la continuación de la política por otros medios».

Manifestación en Madrid. (Fuente de las Imágenes Wikicommons)


Visto en perspectiva, cuando los historiadores intentan comprender la causa de las caídas de las grandes civilizaciones del pasado suelen preguntarse ¿el origen del  desastre fue climático o social?¿Ocurrirá lo mismo con nuestra civilización?

Un análisis del CC desde las ciencias físicas se hace en la entrada “El Cambio Climático Físico” y un acercamiento al CC mediático y político se hace en “Perspectivas de un Cambio Climático Social”.

 

Notas:

1.- En España, los de más larga memoria recuerdan que las décadas de los 60 y 70 eran más frescas y húmedas, o que estos últimos años los veranos se alargan durante buena parte del otoño. Pero el clima no puede restringirse a nuestra experiencia. Recuerdo que de niño la hierba era más alta debido a la percepción de medir un tercio menos de mi altura actual.

Por otro lado, el cambio de un clima cuando se define como  promedio, oculta su verdadera naturaleza dinámica, a veces con ciclos bien definidos [los más conocidos de corto periodo son el fenómeno del Niño (ENOS) y la oscilación del Atlántico Norte (OAN)].

2.- Kuhn considera que el investigador científico es un individuo cuyo proceso de investigación científica se mueve en torno a un paradigma inscrito dentro de su contexto social e histórico. Debería de entenderse que en este momento los investigadores del CC, en particular los que trabajan con el IPCC, de forma colectiva refuerzan sus hipótesis sobre lo que el filósofo llama el establecimiento del paradigma científico.  En este sentido, la apertura a las críticas de científicos que no se encuentren dentro de estos grupos de trabajo, ayudaría a mejorar los modelos y acercarse más a la realidad de lo que ocurre con el clima y las consecuencias de los gases de efecto invernadero. La dificultad de que esto ocurra, y el motivo de que mayoritariamente se ponga énfasis en reforzar los postulados actuales del CC, no se encuentran por tanto en el mundo académico, como en los actores que proporcionan la financiación para la investigación científica.

3.-  La fitosociología parte de unas determinadas premisas filosóficas como su etimología viene a advertir: “sociedad de las plantas”. Esta sociedad progresa hasta alcanzar una situación insuperable que Clements llamó ”la clímax”, generalmente un bosque que está en equilibrio con su medio (principalmente el clima); siendo la perturbación humana la que rompe este equilibrio sustituyéndose por una serie de formaciones vegetales reconocibles, que se conocen como degradadas.

Bajo estas premisas, para el caso particular de la Península Ibérica, se entendió que   hubo un pasado de bosque continuo anterior al desarrollo de la humanidad. Una idealización análoga al bosque atávico con duendes y hadas en el que convivíamos en armonía con la naturaleza. 

Como siempre ocurre en las ciencias experimentales, creamos el modelo con algunos datos, pero rellenamos los espacios con nuestras ideas hasta que las pruebas las contradicen.  En este caso, no se cumplió la premisa de la estabilidad climática antes del neolítico cuando coincide con un extenso uso del fuego principalmente para favorecer al ganado. Irónicamente, mientras las condiciones climáticas favorables se extendían por toda Europa, el bosque de robles avanzaba con la actividad del neolítico, entendiéndose que el árbol fue ayudado por los humanos, ya que no hay otra forma de explicar los grandes saltos que sus pesadas bellotas dan en su avance hacia el norte. Más evidente en el caso de la encina en la península ibérica, cuando este árbol residual  se extiende por todo tipo de regiones manejado seguramente por los primeros pastores, vinculándose desde entonces con la dehesa, la forma sostenible más compleja e integral de aprovechamiento del monte: agro-silvo-forestal. Es de destacar la coincidencia y creación del binomio de una variedad de encina dulce (Quercus rotundifolia Lam.) con el cerdo de raza ibérica; justamente en las tierras bajas del suroeste, las primeras en  escapar del frío. Es bastante sorprendente que aún no se admita que la especie de bellota más dulce es claramente el resultado de una selección ancestral, tal como ocurre con cualquier otro árbol de cultivo tradicional (por ejemplo el olivo, algarrobo o el castaño, cuentan con sus variedades forestales).

4.- Fue un calentamiento que apenas duró 15.000 años, pero de tal intensidad que desapareció el hielo ártico y la temperatura del océano llegó a estar 2°C más cálido que en la actualidad.

5.-Como los eventos de calentamiento rápido Dansgaard-Oeschger (D-O), que se repiten cada 1.500 años con aumentos de 8°C a 10°C en sólo unas décadas, llegándose en algunos a la destrucción de los capas de hielo del hemisferio norte (eventos Heinrich con una recurrencia, en apariencia, de 7.000 años  según modelos matemáticos). Hace 14.700 años se puede hablar de un calentamiento global, presagio del final del periodo glacial, pero solamente duró 2.000 años y fue especialmente más húmedo en la actual franja de aridez que abarca desde el norte de África  hasta Oriente Próximo. Este evento climático se vio súbitamente interrumpido por el intenso y repentino enfriamiento conocido como Dryas reciente.

Probablemente el motivo que  la dinámica climática aparezca más acentuada en épocas recientes se deba a la perspectiva convexa de la historia (más información) y a la imagen fractal de los acontecimientos geográficos (más detalle).

6.- De esta época data el arte rupestre del Sahara que representa a animales como jirafas, elefantes, cocodrilos y otros que atestiguan un periodo húmedo que terminó repentinamente hace aproximadamente 5.000 años, con una transición entre el 5.600 a 2.700 a. C. que coincide con la migración hacía el Valle del Nilo hasta la creación del Reino Antiguo, el constructor de las grandes pirámides.  En este sentido hay pruebas de que el caudal del Nilo fue notablemente superior al actual, como el descubrimiento reciente de  un canal al pie de las pirámides de Guiza  que pudo formar parte de un brazo del Nilo hace más de cuatro milenios. Y tal vez otro que posibilitará una salida al mar Rojo, al menos en parte de forma natural durante el reino Antiguo, que daría pie posteriormente a lo que conocemos  como el canal de Los Faraones, de construcción tardía. En todo caso hay evidencias de navegación por el mar Rojo desde época muy temprana, siendo la más famosa la expedición a Punt durante el reinado de la reina Hatshepsut, en torno al 1.500 a. C.

Como curiosidad. Se encontró en el alto Egipto “La Estela del Hambre” que narra un episodio sin crecidas del Nilo en época del faraón Zoser (siglo XXVII a. C.). Es de  época ptolemaica y los historiadores no la consideran  una prueba histórica, tal vez una mera advertencia  de los sacerdotes basada en referencias lejanas de eventos de este tipo. No puede ser más significativo que se eligiera como protagonista al sabio Imhotep (visir de Zoser) muy popular en aquella época cuando estaba divinizado y asimilado como el  dios griego de la medicina  Asclepio.

7.- ¿Acaso no hubo periodos climáticos templados o normales?  Parece extraño que  el final de un periodo frío sea a su vez principio de un periodo cálido, menos aún de uno no natural cuando sabemos que las emisiones industriales  globales anteriores a 1850 eran ínfimas.

La NASA define (NASA Earth Observatory Glossary: "Little Age of Ice"):

<<A cold period that lasted from about A.D. 1550 to about A.D. 1850 in Europe, North America, and Asia. This period was marked by rapid expansion of mountain glaciers, especially in the Alps, Norway, Ireland, and Alaska. There were three maxima, beginning about 1650, about 1770, and 1850, each separated by slight warming intervals.>>

Es decir, 1850 es uno de los máximos (temperaturas más bajas) de este periodo climático.

En definitiva, el modelo actual del  CC solamente tiene verdadero sentido dentro del siglo XX,  un plazo temporal aún corto para separar por la ciencia la variabilidad natural del clima del efecto de los gases de efecto invernadero; pero la creencia  en el CC  catastrófico  nos hace pensar que ya  vamos tarde para tomar medidas.

8.- Cómo suele ocurrir con el manejo de los datos estadísticos en política, los medios suelen usarlos de forma afectada al CC. Los récord en los registros climáticos que caen como si se tratara de las olimpiadas no vienen a demostrar que se corresponda con el fenómeno global:  “la temperatura medía de un mes más alta de lo que llevamos de siglo”, o siguiendo la expresión “de la serie” sin aclarar a qué serie se refieren. En una distribución normal, lo natural es que aparezcan nuevos valores extremos (nuevos récords) conforme la serie de datos se amplia.  La valoración estadística correcta se hará cuando se observe el corrimiento de las medias en un sentido para un rango de datos, que implica un periodo temporal lo suficientemente amplio.

En todo caso, resulta evidente que se trasmiten los escenarios peores para captar así la atención del gran público, incrementado por el consabido sensacionalismo de los medios de comunicación. No debería de sorprendernos la participación social de científicos, nada tiene que ver aquí la praxis científica, en el medio social se considera honesto advertirnos del escenario peor dentro del rango de probabilidad. En este sentido recuerdo la película “No Mires Arriba”, en la que medios y políticos mantienen sus prioridades, aun cuando le comunican la inminente caída de un asteroide.

9.-  Si animales y plantas pudieran dar su opinión pedirían a gritos que los dejáramos en paz. En todo caso, recuerdo a Carl Sagan cuando reflexionaba sobre la remota posibilidad de tener contacto con vida inteligente extraterrestre, pues el desarrollo humano (o alienígena) está abocado al fracaso por la propia aniquilación.

Es sorprendente que las nuevas generaciones hayan cambiado el miedo a sucumbir por algo tan real como las consecuencias de las armas de destrucción masiva, por un sentimiento de acabar con el planeta. ¿Recuerda el mito mileniarista?  Es ridículo pensar cómo unas gentes que llevaban una vida miserable y efímera,  dicen que estaban aterrorizadas con la idea de la llegada del fin del mundo. Cuando el sentido común nos dice que el fin del mundo es nuestra muerte.

10.- Sabemos que la característica más importante de la sociedad  de las pantallas en la que vivimos es la inmediatez y la falta de poso reflexivo. Por tanto,  ahora somos especialmente susceptibles a las emociones que bloquean nuestra capacidad racional pues no requieren de esfuerzo intelectual. Esta emocionalización ha sido siempre  la clave de la manipulación social.

Precisamente en el origen de la manipulación social está el miedo, tradicionalmente  dentro del dogma religioso; pero, en un mundo occidental alejado de la religión, ha de estar dentro de otro tipo de dogma. En este caso la pandemia ha sido una piedra de toque para el globalismo. La creación de un ambiente de miedo favorece a quien quiera manejarnos como un rebaño. Como decía Bertrand Russell: «El miedo es la principal fuente de superstición y una de las principales fuentes de crueldad. Vencer el miedo es el comienzo de la sabiduría».  El miedo unido a la falta de espíritu crítico nos lleva al  analfabetismo científico, cuando desaparece la duda es más fácil la manipulación.

 

Bibliografía

 García Ruiz, Roque. EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA SOCIEDAD DURANTE EL DESARROLLO DE LA CIVILIZACIÓN DEL ANTIGUO EGIPTO, 3000 A 2000 AC.  Rev. Tekhné. Vol. 22, Núm 2 (2019) 080-090.

Girouard, Robert. Breve historia del clima, de la Prehistoria a la crisis imaginaria del siglo XXI.

https://www.google.com/search?q=.https%3A%2F%2Fextramurosrevista.com%2Fbreve-historia-del-clima-de-la-prehistoria-a-la-crisis-imaginaria-del-siglo-xxi&rlz=1C1CHBF_esES879ES879&oq=.https%3A%2F%2Fextramurosrevista.com%2Fbreve-historia-del-clima-de-la-prehistoria-a-la-crisis-imaginaria-del-siglo-xxi&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOTIGCAEQRRg60gEHNDY5ajBqOagCALACAQ&sourceid=chrome&ie=UTF-8

Rosselló Botey, Victoria. EL CAMBIO CLIMÁTICO DEL III MILENIO A.C. Y EL COLAPSO DEL REINO ANTIGUO DE EGIPTO. Trabajo de Fin de Diploma de Egiptología de la Universidad de València (2013).

Viñas Rubio, José Miguel. EL CLIMA DE LA TIERRA A LO LARGO DE LA HISTORIA. Ponencia presentada en el IX Seminario Historia y Clima: Clima, Naturaleza, Riesgo y Desastre. Contribuciones recientes y propuestas de estudio para la España de los siglo XVI al XIX, celebrado en la Universidad de Alicante entre los días 7 y 9 de mayo de 2012.

Informe IPCC 2023


 

EL HIDRÓGENO VERDE CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL

    Es una obviedad que nuestra realidad tiene el sentido físico de lo tangible, aquí y ahora. Por eso las ciencias físicas presentan limi...