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martes, 31 de marzo de 2026

EL HIDRÓGENO VERDE CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL

 

 

Es una obviedad que nuestra realidad tiene el sentido físico de lo tangible, aquí y ahora. Por eso las ciencias físicas presentan limitaciones al entendimiento objetivo. Ocurre cuando jugamos con el tiempo y el espacio,  ya sea cuando nos movamos por la inmensidad del Universo o por la estructura intima de la materia por debajo del átomo, se pierde el contacto directo con la realidad humana, la comprensible para todos, pues estamos ya con entes metafísicos.

 

Sin embargo, también nos encontramos con dificultades parecidas cuando pretendemos estudiar nuestro entorno como sistema. Esto fue lo que pasó en el siglo pasado durante el desarrollo de la ecología como un conocimiento integrador del medio físico. Ecólogos como Ramón Margalef llevaron hasta donde pudieron el conocimiento holístico aplicando sus conocimientos de física y matemáticas avanzadas hasta que aquello se quedó estancado por su complejidad.

Ahora hay una confusión muy propia de la posmodernidad de todo lo que está relacionado con nuestro medio físico que llamamos “medio ambiente” en el que el ente estrella es el Cambio Climático Global (CC). Esto es, tomamos datos físicos como temperaturas, niveles de CO2 atmosférico y creamos modelos con potentes computadoras que simulan la naturaleza. También no movemos por el tiempo, retrocediendo buscando datos proxy para nuestros modelos o hacemos predicciones como los centímetros de elevación del mar a fines del presente siglo.

En definitiva creamos entes que no existen en el mundo físico como el clima global o la temperatura media del planeta.

 


Fotografía de Zelch Csaba. Pexels.

A partir de este constructo, como llaman los posmodernos a las creaciones sean científicas o sociales (que para ellos es igual) se establece un lenguaje en el que es posible mezclar todo, especialmente lo sentimental con lo sensorial. Convirtiendo, por ejemplo al CC, en una especie de verdad revelada que ha de imponerse, sin que haya que entenderla sino creerla. La consecuencia directa de la crítica, muchas veces por el mero escepticismo que le corresponde al científico, se produce el señalamiento como “negacionista” lo que en nuestra cultura europea presenta una fuerte connotación peyorativa por su origen relacionado con la distorsión de los crímenes nazis.

 

Por tanto resulta imposible tratar el CC sin entrar en ese abuso del lenguaje pseudo científico. Como ejemplo tenemos el uso de colores para denominar al hidrógeno: gris, azul, verde, rosa, turquesa, blanco...

 

Pues el hidrógeno verde  es el obtenido con energía fotovoltaica.

 

¿Por qué hidrógeno? El hidrógeno es un combustible que no es nuevo, pero que raramente se ha utilizado por ciertos problemas técnicos que no parecen haberse solventado.  

El actual impulso político del hidrógeno verde deriva del  Pacto Verde Europeo y de grandes corporaciones que esperan hacer negocio con ello.  Con los precedentes en este asunto de las políticas ambientales europeas y en particular de la descarbonización, deberíamos mostrarnos suspicaces ante los que nos señalan su transición ecológica animándonos a comer insectos mientras se meten entre pecho y espalda chuletones de buey ¿No creen?  Nos dirán que no sabemos lo que nos perdemos, porque no los hemos probado. Ciertamente una vez se imponga en la cultura. ¿Acaso alguien encontró placer la primera vez que el humo del tabaco pasó a sus pulmones?

 

 

Pongamos en su justo lugar el hidrógeno verde:

 

Ø  No es una fuente de energía alternativa a los combustibles fósiles. No, no soluciona el problema de encontrar sustitutos al gas, gasóleo o gasolina.

 

Ø  Es una medio de transporte de energía. En este caso de una energía obtenida en plantas fotovoltaicas.

 

Ø  Como medio de transporte genera muchos problemas técnicos que reducen su eficacia. El hidrógeno requiere de comprimirlo mucho para almacenarlo y transportarlo dada su baja concentración en condiciones normales, lo que consume mucha energía;  es un gas que corrosivo con el acero y otros metales;  y fuga fácilmente por el diminuto tamaño de sus moléculas, lo que hace imposible su almacenamiento durante mucho tiempo.

 

Ø  La fuente para obtenerlo es agua por electrólisis, por lo que la producción del hidrógeno verde consume agua de calidad, no vale el agua de mar o una contaminada.

 

 

Fotografía de Eva Bronzini. Pexels

Conclusiones que podemos extraer:

 

Parece que no tiene mucho sentido que se use como sustituto del gas natural para generar electricidad por motivos obvios, pues para eso se usa la fuente eléctrica original de la planta fotovoltaica. No obstante, podría ser provechosa su aplicación en turbinas de generación  dentro de un sistema de dominancia de la generación eléctrica fotovoltaica, por dos motivos concretos:

 

u Generar electricidad sincrónica que den robustez a un sistema cargado de fuentes de energía fotovoltaica y evitar así caídas como el apagón de 28 de abril de 2025.

 

u Servir de almacén diurno de la energía solar para transferirla durante la noche  al quemar el hidrógeno en las turbinas.

 

En estos casos,  la eficacia depende de la cercanía a la planta eléctrica.

 

No parece que el hidrógeno verde venga  a usarse en vehículos o transporte público, cuando estos ya pueden usar directamente la electricidad. Su mayor aplicación podría estar en la industria, produciendo calor y moviendo máquinas térmicas. Pero el alejamiento a los lugares de producción lo hacen poco rentable. Algunos estudios ven hasta un 80% de perdidas inevitables. La alternativa es convertir el hidrógeno verde en amoniaco, pues cambia todo. Es una sustancia fácil de transportar que a temperatura ambiente es líquida y podría ser usada como combustible aunque tiene problemas ambientales importantes: es corrosiva con los metales, incluido el acero y su combustión produces gases muy tóxicos (NOx). Entonces, habría que volver a separar el hidrógeno del nitrógeno, un procedimiento costoso que requiere de la ruptura molecular a alta temperatura y presión (craqueo).

 

En definitiva, el uso del hidrógeno plantea muchas dudas que no veo que se estén planteando medios y gobernantes.

Como contraste, pensemos que disponemos de tecnologías sostenibles con emisiones netas de carbono cero, validas para todo tipo de motores térmicos actuales, como nuestros vehículos utilitarios, sin apenas cambios que son el biogas, biodiesel y el etanol. Sorprende que no se haya apoyado más,  pues no habría que cambiar prácticamente nada ni de los vehículos ni de la cadena de suministro. Todos tenemos derecho a ser soñadores, pero nuestros gobernantes deberían ser algo más pragmáticos y pensar en el medio ambiente, pues cambiar todo el parque de automóviles por eléctrico es ya de por sí un enorme impacto ambiental.

 

En todo caso, ya que la justificación es ambiental hagamos un repaso ecológico usando la mismas coordenadas globalistas, de las que antes he prevenido por ser modelos ideales. Comparemos el riesgo global que supone el gas carbónico con la promesas del hidrógeno verde.

 

Como saben la quema de combustibles fósiles ha incrementado el contenido de CO2 atmosférico, que  supone un incremento en el efecto invernadero y su consecuencia es el cambio del clima en todo el planeta.

 

Aquí el problema es verificar hasta que punto esto está ocurriendo, ya que el clima de cualquier lugar es variable de forma natural. Piense que ese gas convertido en un problema es la base de las estructuras de la vida sobre el planeta, formando desde bosques a montañas e islas  En un ciclo cerrado, llamado ciclo del carbono. Si embargo, en este ciclo hay almacenes en forma de hidrocarburos que son los combustibles fósiles. Por lo que, quemando estos combustibles la actividad humana sigue formando parte del ciclo del carbono.

Gran Arrecife de Coral . F, de Eclipse Chasers en Pexels


Y no estamos con las concentraciones más altas que haya habido sobre la Tierra. Tanto es así que los organismos verdes aprovecharán mejor el CO2 si este aumenta, es decir, han evolucionado para concentraciones mayores a las actuales.

En todo caso el clima es más complejo que una relación entre este gas y las temperaturas. Lo entenderán con una única reflexión, hace solamente 12.000 años (ayer en términos geológicos) Europa estaba desolada por el hielo, O, sabemos que el Sol no ha dejado de incrementar su radiación calorífica, de tal forma que hace 4.000 millones de años radiaba un 30 % menos energía. Es decir,  ha habido una capacidad extraordinaria del planeta de buscar el equilibrio (homeostasis) para mantenerse dentro de las temperaturas moderadas para la vida,  sin un final por congelación ni por calor infernal durante estos varios miles de millones de vida sobre la Tierra.

 

El Torcal de Antequera. Rocas calizas formadas por organismos marinos fijadores de carbono.
Foto del autor.

 

Ahora entremos en la ecología del hidrógeno. Curiosamente va paralela a la del carbono. En el proceso de la fotosíntesis  aparece por un lado el gas carbónico y el agua. En concreto 6 moléculas de gas y 6 de agua para formar una molécula de glucosa y emitir 6 de oxigeno.

 

Aquí aparece el hidrógeno como parte de la molécula del agua, no obstante etimológicamente es generador de agua.   A partir de aquí, la glucosa sirve de fuente energética para todos los procesos que construyen la vida, entrando en ellos los átomos de hidrógeno.

 

En la descomposición de la materia orgánica el hidrógeno pasa de unas moléculas a otras, acabando a veces volviendo a ser agua en el sistema.

 

No obstante una pequeña parte se libera, especialmente en condiciones anaerobias (falta de oxigeno) y puede reaccionar o pasar a la atmósfera en donde puede a su vez reaccionar y formar agua o perderse en el espacio.

 

Esto explica como el planeta en estos miles de millones de años ha enriquecido su atmósfera con oxigeno, un gas que no estaba libre al principio. Es consecuencia del proceso de fotolisis de la molécula de agua, por lo que la Tierra desde entonces puede decirse que ha perdido agua por la pérdida de gas hidrógeno.

 

Un nuevo enfoque energético dirigido al consumo de hidrógeno (del color que sea) tendrá esta misma consecuencia de pérdida de agua del planeta. Pero ya no será natural sino artificial, culpa del ser humano. Esta es una significativa  diferencia entre el ciclo del carbono y el del hidrógeno. El primero es un ciclo totalmente cerrado, mientras que el segundo tiene una pérdida irreversible.

 

Entonces, si es dañino para nuestra supervivencia hasta el extremo de calificar de emergencia climática el asunto de la emisión de CO2 .

¿Qué debemos pensar ante la pérdida de agua de nuestro planeta a consecuencia de nuestra política ambiental?

 

Nota final:

Expuse al principio que las hipótesis planteadas, al tratar algo tan complejo presenta los mismos defectos que el planteamiento del Cambio Climático Global, independientemente de toda la elaboración que tenga detrás. Entiendo que parece despreciable el efecto de la pérdida de hidrógeno (por ejemplo),  pero eso no se puede saber en realidad, también es muy reducida la contribución de la quema de combustibles al proceso del ciclo del carbono y se le ha dado una enorme importancia ambiental.

 

miércoles, 27 de agosto de 2025

NEGACIONISMO ECOLÓGICO

 

LA CAUSA QUE ESTÁ DETRÁS DE LOS GRANDES INCENDIOS FORESTALES

Esta es la opinión de ingeniero forestal que ha trabajo durante tres décadas gestionando montes en la administración forestal andaluza y tiene experiencia en la extinción de incendios.

    Actualmente en España se produzcan los incendios más grandes de toda Europa. Siguiendo las estadísticas la virulencia y el tamaño de los incendios no ha dejado de crecer desde la década de los 70 del siglo pasado.



 Muchos, empezando por el Gobierno, quieren hacernos creer que la causa de los llamados incendios de 6ª generación (denominación, por otro lado, ridícula) es el cambio climático. Si esto fuese así, tendríamos un referente del nuevo clima, tal vez Marruecos que está más al sur, pero no es así.

 Si analizamos con cierta seriedad los cambios que se han producido en pongamos los últimos 50 años, en nuestros campos y montes, veremos una transformación total de los usos y ocupación del territorio, mientras que el clima  local ha variado  bastante poco. Por tanto, ante la constatación del abandono de prácticas tradicionales de recogida de leñas, del pastoreo, de los pequeñas explotaciones agro-silvo-pastorales tradicionales. En definitiva, de una modificación muy sustancial del ecosistema agrario y forestal, es estúpido no reconocer que esto no vaya a tener consecuencias. Esta es la verdadera realidad incomoda,  en donde se encuentra el verdadero negacionismo.

Siguiendo la perspectiva del movimiento ecologista, su conocimiento de los sistemas ecológicos es irreal, ya que pretenden excluir  a las gentes del campo. Demuestran su total ignorancia de los ecosistemas mediterráneos que se han formado con el ser humano dentro,  durante el Neolítico. Diría más, el nuevo modelo que pretenden crear, sin los usos tradicionales,  introduce por la puerta de atrás igualmente el factor antrópico pero ya no como parte integrante del sistema, es externo a él y en consecuencia produce un desorden de consecuencias caóticas e imprevisibles, impactando con la contaminación de las zonas industriales y urbanas, además del uso lúdico y recreativo.

 


  Hagamos un breve repaso de las causas objetivas de que se produzcan incendios más grandes:

 

Estado forestal

 

Ø  Superficie forestal(1): España cuenta con la mayor superficie forestal de la UE, después de Suecia, prácticamente la mitad de la superficie del país es forestal. Asimismo cuenta con la mayor superficie de monte público (un 30 % de la superficie forestal aproximadamente). También es de destacar que  la superficie forestal protegida es mayoritaria puesto que además de todas las figuras de protección europea,  estatal y autonómica,  añadimos  los montes públicos dada la alta protección que le otorga la legislación actual que los equipara con bienes de dominio público.

 

Ø  Baja explotación: Tenemos unos niveles de explotación muy bajos comparados con otros países como Francia, Alemania, Suecia o Finlandia que mantienen la mayor parte de sus masas forestales orientadas a la extracción de madera y biomasa combustible. La ordenada gestión del bosque con aprovechamientos, reduce significativamente el daño de los incendios, al disminuir la carga y la continuidad vertical y horizontal del combustible. La baja explotación de nuestros montes es en parte derivada de la protección del monte pero también de una escasa rentabilidad debido a las malas comunicaciones (distancias, orografía) y porque los productos se han depreciado mucho por la competencia exterior.

 Ni que decir tiene que un monte rentable y explotado  libra a la administración de tener que hacerse cargo de las labores preventivas.

Ejemplos de explotación sostenible tradicional en España  son raros, pero podemos señalar algunos montes comunales(2) o de mano común explotados por los vecinos desde hace siglos para la producción de madera en Castilla.  Este es un ejemplo de fijación de población en un territorio, conservación del patrimonio natural y sin duda de preservación del monte del fuego.

 

 Vegetación

Una de las características propias de la vegetación natural de nuestros montes es su adaptación a fuego, por eso se dice que es amiga del fuego: pirófita.  Los pinos mediterráneos (especialmente carrasco y negral) producen resinas muy inflamables. De la especial adaptación a fuegos repetidos (cada 20 años por ejemplo) da muestra el que mantienen dentro piñas secas de años anteriores un banco de semillas y estas piñas son especialmente inflamables como sabe todo el que dispone de ellas para encender la chimenea.

Otra adaptación al fuego es ser resiliente, por ejemplo el pino canario es el único que rebrota y no muere al quemarse. Mientras que las especies nobles que están con nosotros desde el terciario,  acumulan reservas en la base del tronco y tienen una gran capacidad para brotar de cepa después de quemada la parte aérea. Ejemplos son madroño, mirto, lentisco, acebuche y por supuesto las quercineas como encina, alcornoque, quejigos y roble mejolo. En el caso del alcornoque, su corcho es una clara adaptación al fuego.

 Algunas especies han evolucionado para perpetuarse mediante el fuego muy repetido, como aulagas y jaras. De estas últimas tenemos en la mitad occidental la jara pringosa, llamada así por presentar en verano una resina muy inflamable cubriéndola (el ládano). Curiosamente el jaral  decae si no hay incendios, llegado el momento las viejas jaras mueren  sin renovación  porque las semillas necesitan del fuego para germinar, y dan paso a otras especies.

 

 Clima

El clima mediterráneo se encuentra presente en otras zonas del mundo pero sin gran extensión ( por ejemplo California, zona de Valparaiso en Chile, El Cabo en Sudáfrica y extremo sur de Australia). Lo que caracteriza a este clima es un verano seco y caluroso, en contraste con un invierno suave y húmedo.  Por tanto, se da una combinación perfecta para que durante el invierno se cree pasto que arda en verano, especialmente cuando se juntan las condiciones de baja humedad ambiental, viento y altas temperaturas.

 Sin embargo, el fuego natural en la mayor parte de nuestros  montes mediterráneos es  poco frecuente pues no suele haber tormentas de verano.  Por tanto, la especial adaptación del monte al fuego debe responder al uso desde épocas remotas del fuego como forma de abrir el monte cerrado al pasto del ganado y para la roturación rotacional de pueblos nómadas. Este proceso de  adaptación se produce en el momento en que se va estabilizando el clima mediterráneo actual, no olvidemos que el Neolítico es consecuencia directa del último gran cambio climático.

 Visto con perspectiva, el proceso  de formación del monte mediterráneo no ha sido uniforme, ni en el tiempo ni en el territorio,  por eso encontramos alteraciones importantes en las que un tipo de formación u otra han dominado con alternancias como pinares o robledales. Los datos aportados por las muestras de polen fósil distan mucho del ideal de bosque clímax permanente. En buena lógica estas modificaciones que calificamos como naturales deberían de seguir ocurriendo,  aunque solo fuese porque  el clima presenta una continuada  alteración.

  

Uso del suelo

Volviendo a lo dicho con nuestra vegetación mediterránea, es admitido que está adaptada a la explotación, especialmente al uso del fuego y aprovechamiento del  ganado.  Pero mientras de forma natural se daban las condiciones para los prados de climas atlánticos y algunas zonas húmedas de montaña, incluso por una vegetación ya preadaptada  a los grandes pastadores (bisontes o mamuts)  de la última era glacial, actualmente no hay pastadores salvajes equivalentes, los ciervos, cabra montés o corzos son ramoneadores. Esto era imposible en el clima mediterráneo, y se llegó a una solución de compromiso que fue la explotación del pasto temporal bajo arbolado, pero este difícil equilibrio creado por nuestros antepasados que llamamos dehesa(3) se rompió con el tractor, cerramientos y suplementos en forma de piensos industriales. Otra muestra de cómo el monte mediterráneo es resultado de la cultura y de cómo no entenderlo nos lleva al desastre ecológico.

 El abandono de la dehesa es muy sintomático, ya que el suelo se cubre de especies que son indicadores de un alto grado de degradación como la jara que, como se indicó, propaga el fuego con suma facilidad.

 El paisaje tradicional apenas cambió durante siglos hasta mediados del siglo XX con el abandono de la trashumancia primero, la aparición del tractor  y  el éxodo del campo a la ciudad que aún hoy continúa y que en sí, ejemplifica el problema. Lo que llaman los políticos la “España vaciada”.

 Hace un siglo, los incendios no eran el gran problema ya que casi todo el territorio estaba sometido a cultivos y  extracción de leñas para carboneo,  incluso aulagas y jaras fueron aprovechadas en  panaderías y los hornos de los tejares.  El espacio forestal estaba muy compartimentado,  con un complejo de setos, herrizas, huertos, prados para el ganado y monte adehesado que rompían la continuidad del fuego. Un año como este de 2025, bajo las mismas condiciones climáticas favorables para los incendios no hubiese  tenido las actuales consecuencias. Me refiero a una primavera especialmente húmeda, que en lugar de un problema para el verano, hubiese sido una bendición hace décadas,  aprovechándose el pasto que no habría llegado a agostarse espigado y alto, favoreciendo el fuego como ha ocurrido. Entonces ni había ni podían permitirse la compra de piensos, y el mantenimiento del ganado implicaba el movimiento comarcal o  aprovechando los pastos y rastrojos; e incluso lejos con la trashumancia.  Las vías pecuarias están ahí, no es leyenda.

 La mejor manera para entender la causa de los incendios es comparar los montes andaluces con los similares por clima, suelo, orografía y vegetación,  que se encuentra al norte de Marruecos(4) con unos usos como los de hace un siglo aquí, por eso allí no se producen estos incendios gigantescos. Esto desmonta la falacia de que es el cambio climático el responsable.

 Las causas de los incendios  hoy son múltiples, pero muchas asociadas a actividades nuevas como el uso recreativo de las gentes de la ciudad. Así en Andalucía se prohibieron el uso de  las barbacoas  en las áreas habilitados  para este fin durante el verano. Por otro lado, el incremento del senderismo y acampada es un riesgo potencial importante, solamente hay que ver la basura abandonada para darse cuenta que los senderistas no van a ser especialmente cuidadosos con materiales potencialmente iniciadores como colillas o cristal,  ni aún con el uso del fuego, aunque esté prohibido. Otro origen de incendios por descuido se debe a la actividad en viviendas de fin de semana, usando como antaño el fuego para desbrozar o limpiar la maleza del huerto, sin las precauciones debidas.

 Una causa muy frecuente es la de fuegos producidos por accidentes o descuidos con motores térmicos o máquinas que sueltan chispas, tanto eléctricas como por en piedras de cuarzo como es el caso de aperos del tractor. Aquí tenemos una casuística que va desde trabajos forestales, agrícolas, obras públicas, mantenimiento de líneas eléctricas, etc.

 

 Administración

La consecuencia directa de que tengamos tantos montes con riesgos cada vez más elevados de grandes incendios  se debe primero  a la necesidad de unas labores de prevención y después  de extinción. Lo pongo en este orden para que se entienda mejor aquello de más vale prevenir. Sin embargo, en nuestro país las comunidades autónomas dedican mucho más dinero a la extinción.(5) Esto produce una disfunción laboral y social, pues los bomberos trabajan mayoritariamente de forma temporal, que no parece ni lo digno ni lo adecuado para mantenerlos en forma. El que haya trabajado en extinción (el que escribe lo ha hecho) conoce las penalidades de moverse por el terreno accidentado de nuestros montes bajo la presión del humo y las llamas, queremos que tengan superpoderes  en verano y el resto del año los dejamos aparcados.

 Una gestión eficaz haría que este personal estuviese todo el resto del año  trabajando en  el monte en prevención y en extinción en verano. Preparándose, conociendo con detalle el terreno.

 Aunque lo razonable, tal como lo indican la mayoría de los técnicos en la materia, es dedicar más dinero a la prevención, dado que la necesidad de trabajos por la administración en el monte es mayor por los motivos anteriormente expuestos.  Al ser el presupuesto limitado, se debería derivar una parte del costoso presupuesto de extinción a la gestión preventiva con el mismo personal, con lo que habría una mejora en la eficacia y reducirían los costes. Hay que decir que no por gastar más directo en helicópteros se apagan antes los grandes incendios, es más, a veces ni siquiera es posible usar los costosos medios  aéreos (de noche o con fuerte viento), y tampoco puedes arriesgar la vida de los brigadista cuando no cuentan con unas mínimas garantías de seguridad. Y estas condiciones son ya intrínsecas de muchas zonas por relieve o falta de accesos, en dónde lo único prudente es dejar que se queme el monte y no exponer inútilmente a los bomberos.

 En España, y siguiendo el articulado de la Constitución, las competencias en situaciones de emergencia como estos grandes incendios  y aún más si rebasan los límites de una comunidad autónoma es del Estado. El mismo Gobierno de la Nación se contradice cuando acusan al cambio climático global, un problema que por definición rebasa los límites de la comunidades autonómas.

 En todo caso  los incendios grandes siempre han de ser supervisados por el Estado, y éste contar con buena parte de los medios de extinción,  bien porque sean suyos como que se pongan a su disposición los de las CCAA. Esto es así, dado que en primer lugar el Estado está obligado a proporcionarnos la protección sin importar en qué lugar de España vivamos (art. 5.2 Ley 17/2015(6)  y 139.1 CE): en segundo lugar, porque los medios son dispares como lo son las mismas CCAA, no pueden compararse por ejemplo La Rioja y Castilla León, por ejemplo. Y no tiene sentido que los medios estén disponibles y parados a la espera que rebasen el límite regional, cuando la intervención es más eficaz en las primeras etapas de un incendio, es preferible ayudar a la comunidad limítrofe en su territorio y extinguir allí el fuego que no dejarlo que se convierta en un monstruo cuando entré en tu territorio. Pero esto, es algo que no depende las CCAA, sino de la obligada coordinación del Estado(7).

  

Política

 Por desgracia el enfoque de los políticos no va a ser el correcto, alejándose de la solución. A ellos no les interesa escuchar a los técnicos independientes, solo miran para sus propios intereses, no enfocan en la realidad sino en lo que quieren que creas: su partido tienen la solución a todos los males que son creados por los otros partidos. No hay más.

 Es ridículo que se culpe al cambio del clima, que es algo apenas significativo en estos últimos 40 años, comparado con la descomunal transformación del paisaje abandonado de nuestros montes y campos. ¿Creen ustedes que  es gracias  a los políticos marroquíes que no hay grandes incendios en el Rif?  Es indignante cuando se hace para exculpar la responsabilidad y transmitirnos, una vez más,  que tampoco tienen la solución. Puesto que  un pacto de estado contra el cambio climático tiene el mismo sentido que hacer un pacto contra la malaria, las guerras, o la violencia.

 Sacar el cambio climático  de paseo  no es muy distinto a hacerlo con la virgen para que llueva. Si llueve será la virgen y si no también.

 

  

Notas:

  (1) En España la superficie forestal ocupa el 55% del territorio nacional  siendo monte público el 30%.  Los datos de Andalucia (IMA 2023) EL 50.7%   de la superficie de la comunidad autónoma es forestal y de esta algo más del 25% monte público.

 (2)Hay que decir que los derechos de los pueblos sobre los montes son de origen medieval ( del derecho germánico de los visigodos mayormente) y durante siglos han sido atacados por municipios y el Estado haciéndolos perder la condición legal original. En la actualidad son las propias legislaciones autonómicas las que intentan acabar con este derecho ancestral.

 (3) La dehesa tradicional  como sistema etás literalmente muerta porque no se regenera, el árbol sufre y entra en decaimiento, debido a cambiar su uso manteniendo el ganado todo el año con cargas elevadas dentro de cerramientos, usando la grada del tractor para mantener al matorral, etc.

 (4) De aquella época lejana del protectorado, aún había recuerdos  de algunos viejos funcionarios del cuerpo de montes que trabajaron en Marruecos  gestionando los montes públicos. A propósito, este país  nos envió dos aviones anfibios Canadair para ayudar a combatir esta ola de incendios de agosto de 2025.

 (5)  En el caso de Andalucía ( datos IMA 2023) la gestión preventiva  es de 36 Millones  y la  extinción 140 Millones.

 (6) Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil.

Artículo 5. Derecho a la protección en caso de catástrofe.

...

2. Los poderes públicos velarán por que la atención de los ciudadanos en caso de catástrofe sea equivalente cualquiera que sea el lugar de su residencia, de conformidad con lo establecido en el artículo 139.1 de la Constitución.

 

(7)   Definición. Son emergencias de interés nacional:

 

Artículo 28.

...

2. Aquellas en las que sea necesario prever la coordinación de Administraciones diversas  porque afecten a varias Comunidades Autónomas y exijan una aportación de recursos a nivel supraautonómico.

 Artículo 29. En los supuestos previstos en el artículo anterior, corresponderá la declaración de interés nacional al titular del Ministerio del Interior, bien por propia iniciativa o a instancia de las Comunidades Autónomas o de los Delegados del Gobierno en las mismas.

 

 

lunes, 27 de mayo de 2024

EL CAMBIO CLIMÁTICO FÍSICO

 

Siguiendo la teoría, la prueba más incuestionable del CC (Cambio del Clima Global) es el incremento en más de un 40% del contenido de CO2 en la atmósfera debido a la quema de combustibles fósiles. Su concentración muy baja (en torno al 0,04%) es un dato bastante fiable pues, como todo gas ligero, tiene la particularidad de difundirse homogéneamente por la atmósfera. Por lo demás, el dióxido de carbono no se advierte por los sentidos, no es tóxico, ni visible y tampoco huele. Estamos en contacto habitual con él en refrescos y bebidas espumosas; en concentraciones elevadas seguramente también, en forma de nieve carbónica que se usa para espectáculos (formación de niebla) y en extintores.

El Torcal de Antequera. Rocas calizas formadas con las deposiciones de carbonato cálcico en el mar
 (Foto del Autor)


Las consecuencias ambientales, a corto plazo, del incremento en la concentración del gas carbónico en la atmósfera son bastante cuestionables dado el papel fundamental que juega en los ecosistemas, ya que es asimilado por los organismos verdes para, mediante la fotosíntesis con la luz solar,  formar las cadenas de hidratos de carbono que serán la energía que requiere la vida para replicarse y crear materia viva a partir de sustancias minerales. Estos organismos, como plantas o algas, tienen la capacidad de ser más productivos con concentraciones en el aire de CO2 muy superiores a la actual1, probablemente sea una consecuencia de la evolución en atmósferas con notablemente mayores concentraciones del gas carbónico. Sería esperable que con concentraciones más elevadas la fijación aumentara, lo que no significa que con ello se contrarreste  el incremento de las actuales emisiones.

Un efecto químico muy comentado es que el dióxido de carbono en el agua produce un ácido débil. De aquí se ha extraído la consecuencia ambiental de la acidificación del agua de los mares. Veamos qué sentido tiene esta afirmación.

Para empezar, el fenómeno de acidificación por ácido carbónico se produce de forma localizada alrededor a las raíces de las plantas. Ya que las raíces al respirar emiten  dióxido de carbono en un medio que tiene su propia atmósfera, se incrementa la concentración porque el mismo flujo en el interior del material geológico del agua impide la natural difusión del gas a la atmósfera como observamos en el refresco (aunque la formación de burbujas se debe aquí al cambio de presión).  Sin embargo en ningún caso produce la acidificación del suelo, al menos no es esta la causa del bajo pH de algunos suelos forestales que en ciertos casos limita el desarrollo del bosque, que está relacionado con el lavado de los cationes (como el calcio o magnesio) en condiciones de elevada materia orgánica de descomposición lenta (relación elevada C/N o/y bajas temperaturas). Tampoco el ácido carbónico tiene incidencia directa en la acidificación de las aguas, lo que se produce a un nivel macroscópico son los fenómenos kársticos, en realidad lo que se observa es un proceso continuo de equilibrio entre la disolución y precipitación, la primera ocurre en el suelo forestal y la segunda en cavidades o fuentes. Muy al contrario, diversos gases contaminantes como los óxidos de nitrógeno y de azufre procedentes de la quema de combustibles, sí que son responsables de la acidificación del agua, siendo la más brutal por contaminación de las aguas en los entornos mineros en los que se produce la meteorización y posterior drenaje de sulfuros como el  Río Tinto en Huelva, en este caso estamos hablando de un ácido tan fuerte como el sulfúrico.

En definitiva, el papel del ácido carbónico en el suelo es muy importante como generador de los fenómenos de disolución de rocas carbonatadas, pero igualmente ayudan en la mineralización de todo tipo de rocas en la llamada rizosfera, que es el microambiente creado alrededor de las raicillas, muy beneficiosa ya que la disponibilidad para absorber ciertos iones como los fosfatos o el hierro depende del ph, siendo mejores con un pH ligeramente ácido,  importante en la mayoría de los suelos y fundamental en los que tienen reacción básica como los calizos.

Imagen de Wikicommons


Una cuestión emergente es la acidificación de los océanos. Aclaremos esto pues algunas consecuencias físicas le pueden dejar perplejo. Así, a veces se escucha  hacer una correlación histórica entre el incremento del contenido CO2 en la atmósfera y la temperatura, en tanto que la disolución del dióxido de carbono disminuye con la temperatura (baja de 2,5 g/L a 10º C a  1,45 g/L a 25ºC); un calentamiento del planeta no incrementará el CO2 disuelto en los mares, al contrario, los océanos emitirán parte del gas carbónico en disolución  a la atmósfera.  Entonces, se dice en relación con los calentamientos históricos, contrariamente al CC, sería el calentamiento el responsable del incremento de CO2 atmosférico.

Entendamos que el fenómeno por el que se produce la acidificación no es simplemente por la difusión del dióxido de carbono de la atmósfera en el agua. Es algo más complejo y es por lo que se dice que los océanos son sumideros del dióxido de carbono.

La difusión del CO2 atmosférico es rápida gracias su inmediata solubilidad en el agua uniéndose a las moléculas de agua por el fenómeno de adsorción. Más lentamente se produce el proceso de formación de ácido y su ionización a iones carbonato y bicarbonato.

Los químicos disueltos hacen que el agua de mar actúe como un tampón de pH; es decir, el agua de mar tiende a resistir cambios en el pH.

 

La ecuación del sistema de tampón de carbonato

 

CO2

+

H2 O

HCO3

H+

+

HCO3

2H+

+

CO32-

Dióxido de carbono

 

agua

 

Ácido  carbónico

 

ion  hidrógeno

 

Ionbicarbonato

 

2 iones hidrógeno

 

Ion

carbonato

 

Esta ecuación muestra que el dióxido de carbono se disuelve en agua de mar y forma ácido carbónico, un ácido débil. La mayor parte del ácido carbónico se separa normalmente y forma iones de hidrógeno, iones de bicarbonato, e iones de carbonato, un componente importante de las conchas de organismos marinos (CaCO3). El ácido carbónico, los iones de bicarbonato, y los iones de carbonato están todos presentes normalmente en el agua marina, aunque no en las mismas concentraciones (aproximadamente el 87% del carbón inorgánico es bicarbonato, alrededor del 12% es carbonato, y el ácido carbónico y el dióxido de carbono combinados son alrededor del 1%). Cuando estos químicos se encuentran en dosis equilibradas, el pH del agua de mar es de más o menos 8,1 – 8,3 (ligeramente básico). El aumento del dióxido de carbono disuelto produce un aumento en los iones de hidrógeno y un descenso del pH del océano. Pero el cambio del pH en el agua de mar es menor que si la misma cantidad de dióxido de carbono se disolviera en agua dulce porque el sistema de amortiguación del carbonato en agua de mar elimina algunos de los iones de hidrógeno agregados en la solución. Además de las reacciones descritas en la ecuación del sistema tampón de carbonato, también ocurren otras reacciones entre el dióxido de carbono, el ácido carbónico, los iones bicarbonato y los iones carbonato. Una de estas otras reacciones ocurre entre el dióxido de carbono, el agua, y los iones carbonato:

 

 

CO2

+

H2 O

+

CO32-

 

2HCO3-

Dióxido de  carbono

 

agua

 

Ion carbonato

 

2 iones

bicarbonato

 

Por lo tanto, la adición de dióxido de carbono al sistema marino puede también causar una disminución en los iones carbonato; y los iones carbonato son esenciales para el proceso de calcificación a través del cual muchos organismos producen conchas y otras estructuras esqueléticas (Fuente: NOAA Ocean Exploration).

Hacer una correcta valoración de la dinámica natural del CO2 es bastante complejo por la presencia de sinergias. Esto es, la misma elevación de la temperatura modifica la actividad de los organismos y por consiguiente las reacciones químicas, variando el pH y la capacidad de fijación del CO2 por los organismos. 

Diagrama del balance energético (Fuente Wikicommons)


Pasemos ya a la consecuencia indirecta del incremento del CO2 en la atmósfera, que es una mayor retención del calor2 que produce la radiación solar sobre la superficie terrestre. Como modelo teórico esto conduce a una elevación de la  temperatura de la Tierra, pero el conocimiento del efecto sobre los climas presenta mucha incertidumbre3. En realidad esto es así en un modelo cerrado o de laboratorio. Deberíamos de tener claro que,  aunque la subida de 1,15 grados en 170 años es una clara señal de una alteración climática para la ciencia, no se ha de corresponder necesariamente para los distintos habitantes de este planeta en  una notable significación para su realidad física4.  Para el común de los seres humanos el CC es una información que se nos transmite desde las autoridades que habla del futuro lejano. Realmente, los complejos modelos que simulan la atmósfera no van a predecir el “nuevo clima” de un lugar para dentro de 10 años, menos para 50 o a un siglo vista.


 Así por ejemplo, los modelos predecían un otoño de 2023 más húmedo de lo normal en España, especialmente en Cataluña, siendo así que no acertaron y Cataluña sigue inmersa en la peor sequía que se recuerda5. 



Definiendo el clima

Los primeros trabajos los realizaron los geógrafos y posteriormente intentaron precisar más los ecólogos (biogeografía) partiendo de la presencia de determinados biomas y estableciendo una correlación con las características del medio físico que determinaban su presencia. Por tanto, el origen está en un proceso descriptivo, principalmente de la vegetación de grandes regiones; pero, llegado al punto de delimitar con precisión áreas más pequeñas se define un rango mediante índices climáticos.

Es de destacar que estos biomas y sus respectivos climas son consecuencias de fenómenos globales. Luego, es cierto que todos los biomas y climas del planeta están relacionados.

Durante la segunda mitad del siglo XX aparecen grandes avances en la meteorología, impulsada fuertemente por las tecnologías más exclusivas derivadas de las necesidades de control del espacio físico dentro del contexto de la guerra fría. Potentes ordenadores que recogen millones de datos climáticos crean modelos matemáticos que permiten predecir los cambios del tiempo en plazo de varios días con una certidumbre relativamente alta dependiendo de si estamos abarcando horas, bajando al trasladarnos a unos días. Ni que decir tiene que una previsión a un mes, no es posible.

Actualmente los climatólogos (a diferencia de geógrafos y ecólogos) no definen el clima como un ente geográfico, sino como un promedio matemático. Esto implica un periodo base, que la Organización Meteorológica Mundial estableció solamente en  30 años, simplemente porque no tenían más de 30 años de datos cuando se establece. A partir de aquí, se define un horquilla, en la que entran los  valores normales  (los que quedan fuera son anómalos). Tengamos pues presente el alejamiento del mundo físico  de este ente matemático que permite definir conceptos tales como es el clima de un lugar puntual o el clima global,  alejados del  original del clima asociado a una ecorregión.

La referencia del CC es básicamente la temperatura media global que no tiene sentido físico, la Tierra no está en equilibrio termodinámico,  el resultado es un promedio de los datos de las estaciones meteorológicas. La calidad actual de estos datos contrasta con décadas pasadas, pues no es hasta los años 80 que se usan satélites meteorológicos y no es hasta mediados de siglo que se generaliza el  uso de los globos sonda. Más atrás, los datos presentan sesgos de diferentes tipos, desde la forma de tomar la medida, la precisión de los aparatos, la forma de reajustar los errores y la aparición de las islas de calor entorno a las estaciones, especialmente las más antiguas absorbidas por entornos urbanos que cuentan con las series más largas de datos. Pero cuando nos adentramos al comienzo de la era industrial ni siquiera contamos con estos datos y por eso se usan indicadores de todo tipo convertidos en datos (proxy data).

Con todos estos datos históricos se crea una gráfica ascendente para la temperatura media del globo desde 1850, pareja al incremento en la concentración de CO2 que no parece casual. Tengamos en cuenta que este año señalado como inicio de la era industrial, es el que marca el final de la Pequeña Edad de Hielo, definido formalmente como un “periodo frio”.

 

Entendiendo la dinámica del clima

Predecir el comportamiento del clima es un proceso científico muy complejo. Las primeras ecuaciones destinadas a la predicción meteorológica las desarrolló el matemático Lorenz, descubriendo en la dinámica de estos sistemas no lineales su extraordinaria sensibilidad a los valores iníciales, dando una respuesta caótica6.

Atractor de Lorenz (F Wikicommons)


Podemos comprender que el clima es una imagen compilada de una película del tiempo meteorológico7. Y su cambio es el paso de un instante promedio a otro. La ciencia, para acercarse al conocimiento de la dinámica del clima, crea modelos muy complejos basados en sistemas de ecuaciones que representan la dinámica caótica de la naturaleza. 

Podemos imaginar a físicos o climatólogos afinando sus modelos, haciendo las oportunas correcciones en base a los datos experimentales, con la limitación de una realidad  que no se puede reducir al entorno controlado del laboratorio, en donde los experimentos son rigurosos y da determinadas garantías de reproducibilidad. Nada más lejos del escenario imprevisible del IPCC, por su dependencia política y de los  demás eventos sociales. ¿Alguien puede predecir hacía dónde se dirigen las sociedades humanas? ¿Son creíbles los planes de sustitución de las fuentes energéticas?8 No resulta serio hablar de predicciones. En todo caso, son proyecciones conforme al modelo, que son una ilusión dado que introducen valoraciones políticas o sociales.

  Captura informe IPCC 2017



Lo que está ocurriendo es que estas proyecciones dependientes de la voluntad política, son presentadas por las autoridades como predicciones catastróficas. Me parece que además de una manipulación es inmoral.

El cambio de paradigma de las ciencias de la naturaleza se pone en evidencia con el CC, desde el mismo momento en que se introduce el peso de la actividad antrópica, el fenómeno físico se socializa y escapa a la demostración experimental. Ahora el futuro del clima es una valoración ideológica.

Como vemos,  el fenómeno físico ha pasado a un segundo plano, el cambio del clima global es algo supeditado al devenir de las sociedades humanas.  Por otro lado, dentro de la significancia ecológica del asunto, conviene recordar que durante las últimas décadas del siglo XX algunos ecólogos advertían que se estaba perdiendo la visión holística en los trabajos ecológicos9. Esto es, se hacía imposible el conocimiento de los fenómenos globales, en su complejidad, que ha venido a cubrirse por los estudios del CC reducidos a fenómenos físicos de la dinámica de fluidos y la termodinámica, lo que dista mucho de considerarse una perspectiva ecológica. Por analogía, la enfermedad es mucho más que la fiebre, ésta es solamente un  síntoma de algunos gravísimos problemas que apenas aparecieron sobre el planeta y ya amenazan nuestra salud y a todos los ecosistemas naturales. Singularmente nuevas sustancias de síntesis que van desde biocidas a plásticos, tóxicos que están afectando a todos los organismos vivos, han entrado en la cadena trófica de todos los ecosistemas terrestres y están en nuestros alimentos.

Por otro lado, una valoración social o económica negativa del efecto del CC resulta muy arriesgada, pues la mayor parte de las tierras emergidas de nuestro planeta están en zonas frías del hemisferio norte. La valoración correcta de las medidas que deban tomarse en cada país, o en Europa, han de ponderar correctamente el esfuerzo, centrado en hacernos resilientes frente al cambio del clima. Esto supone priorizar  medidas con efecto directo sobre el territorio, a diferencia de la descarbonización global.

Seamos prácticos y racionales. Un esfuerzo tan patético como inútil  para solucionar un problema global resta capacidad para tomar las medidas útiles locales. Por ejemplo, pasa cuando se toman medidas (prácticas o inútiles) para evitar la subida del mar en todo el planeta, mientras que nuestras administraciones no toman las necesarias para evitar las consecuencias de este problema en nuestras costas. De igual modo podríamos hablar de las temperaturas o la sequía.

 

Conclusión:

Los climatólogos trabajan con modelos que presentan una notable incertidumbre10, lo que ha dado pie a que dentro del rango de predicciones frecuentemente sean difundidas las más extremas  por la tendencia morbosa y sensacionalista de la prensa. Actualmente el IPCC introduce valoraciones sociales (y por tanto ideológicas) en estos modelos físicos haciendo que sus proyecciones sean totalmente impredecibles como lo pueda ser el futuro económico, siendo esta creación el ente llamado CC que además es presentado como una emergencia que requiere de actuaciones urgentes11. Este trasfondo está ocultando la realidad al pueblo soberano,  puesto que le resta su capacidad de decidir por disponer de conocimiento viciado, y da pie a la imposición de  políticas entorno a un supuesto consenso con fuerte calado  económico y social que supedita el posterior trabajo científico.

 

NOTAS

1.-  En agricultura de alto rendimiento se llega a aditar gas carbónico en la atmósfera cerrada del invernadero para incrementar el crecimiento del cultivo. Aunque no solamente pueden  beneficiarse variedades productivas, prueba de que es algo general en todo tipo de plantas, incluso las acuáticas, es el uso común de difusores de gas CO2 entre los aficionados a la acuariofilia, el incremento del gas disuelto en el agua es un requisito para  alcanzar la lozanía del acuario muy plantado.

2.- La vida en la Tierra es posible, entre otras cosas, porque hay una retención del calor que genera la radiación solar. Esto es especialmente importante durante la noche, cuando la zona no iluminada de la Tierra pierde calor al espacio,  y el agua, que actúa de acumulador, libera ese calor.  Tenemos  también la retención de la radiación infrarroja (calor) que desprende la superficie terrestre, por ciertos gases de efecto invernadero,  como el CO2, aunque nuevamente el mayor responsable del calentamiento es el vapor de agua. Obviamente la contaminación ha incrementado la concentración de partículas, aerosoles y gases varios que modifican la retención de calor en  la atmósfera.  A principios del siglo pasado se temió que las partículas (hollín) pudieran crear cierta opacidad y un enfriamiento, actualmente se muestra más interés en entender el papel de los aerosoles, es una asunto a debate.

Los datos de concentración de gas CO2 en la atmósfera desde que se miden directamente (por ejemplo la serie de datos de la NOAA del observatorio de Mauna Loa en Hawaii) son poco cuestionables. El resto de los datos históricos se obtienen por métodos indirectos (proxy data)  como el análisis de las burbujas de aire contenido en el hielo, fiable para calibrar la concentración del CO2 atmosférico para grandes periodos remotos, más dudoso en  periodos tan cortos y recientes como décadas del siglo XIX.

3.-  ¿Cómo es posible determinar la temperatura media del planeta? ¿Dónde ponemos el termómetro? Estamos ante datos estadísticos tratados, los datos reales se concentran en unas relativamente pocas estaciones en los lugares de la Tierra más desarrollado del hemisferio norte, el resto se valora de forma indirecta.  Si tenemos en cuenta que el incremento evaluado de la temperatura media global según la NASA sería de 1,15º C desde 1880, esta tendencia al calentamiento resulta una valoración ecológica muy significativa. Pero si los planteamos como una progresión de la temperatura, supone incrementos lineales de 7,7 milésimas de grado al año, poco significativo en términos estadísticos dada la precisión de las mediciones antiguas (medio grado centígrado generalmente). Por tanto, tiene poco sentido una correlación lineal con el incremento del CO2, algo que tampoco sería esperable a más largo plazo dadas las sinergias en ecología, solamente se puede deducir que se observa una tendencia a aumentar la temperatura media global.

Estos pequeños incrementos de la media son muy sensibles a la calidad de los datos de partida. Por eso es importante tener en cuenta que las series de datos climáticos de las estaciones principales (aquellas más antiguas) están alterados por la isla de calor urbana generada en el último siglo y más en los últimos 50 años por la conurbanización. Entonces los datos históricos de una determinada estación no son comparables sin una corrección que tiene el riesgo de introducir un sesgo, intencionadamente o no, para adaptarlo a lo buscado como es conocido que parece que pasó en el caso de los datos que condujeron a Mendel a las leyes de la genética.

4.- Un incremento de 1,15º C en 170 años no nos dice nada que podamos entender como experiencia, como sí lo es el recuerdo de una buena otoñada para el pastor, o aquel invierno tan frio y seco que lo recuerda el agricultor pues perdió la cosecha de cereal. Estos recuerdos son datos extremos de “el tiempo” que  crecen con el tamaño de la muestra; mientras que quedan ocultos en el valor estadístico, pues es una homogeneización de estos datos.

5.-  En la web “el tiempo.es” se hacía una predicción en un artículo “¿Cómo será el otoño 2023 en España? Más cálido de lo normal y con algo más de lluvia.” Por Mar Gómez, 29 de agosto de 2023. En el mapa mostraban una previsión de  normalidad para el sur y suroeste,  y más lluvioso de lo normal para el norte y este. Por tanto la previsión era de un otoño más húmedo de lo normal en Cataluña. Una predicción así, a tan largo plazo y fuera de estación era muy arriesgada, de hecho la misma climatóloga hizo otra el 2/10/23 en que se cambiaba en gran medida la situación, trasladando el incremento de lluvias a la mitad oeste.

Un inciso. El asunto del CC nos lleva una y otra vez al mismo punto de partida que es la política y su simplificación de fenómenos extraordinariamente complejos. Que llueva o no es un fenómeno físico; pero no se confunda,   la sequía actual es una consecuencia de la planificación hidrológica, de la misma forma que el déficit económico lo es de la política económica. Entonces, recuerden como a raíz del conflicto de Ucrania se encareció mucho la electricidad y esto motivó a las empresas energéticas a aprovechar la coyuntura  con el desembalse de las hidroeléctricas, con el apoyo del gobierno, último responsable de la planificación  hidrológica, energética y ambiental: precisamente,  porque la energía hidroeléctrica se prima por ser energía renovable. Esta confluencia es tan poderosa que casi todo lo que encontrarán en una búsqueda por internet que relacione sequía y energía hidroeléctrica es preocupación y lamento no por el agua perdida, sino por no seguir desaguando.

¿Objetivos de los ODS? Turbinar el agua embalsada y eliminar presas. Tal vez por eso la Ley de Economía Circular de Andalucía en su art. 62, en los apartados 6 y 7 se prioriza la inversión, construcción y uso del agua de las desaladoras, convencidos por una legislación europea que no comprende esta locura de hacer obras que impiden a las aguas correr libremente en un país de sequía recurrente.  ¿Planificación, resiliencia, prevención...en serio?

Si sustituimos el agua embalsada por agua desalada. No tendremos ningún beneficio, salvo la disponibilidad ilimitada del agua de mar. Las principales consecuencias negativas serian el mayor consumo de energía eléctrica, incremento de la salinidad del mar en la costa, pérdida en la laminación de avenidas, pérdida en la producción  energía hidroeléctrica y pérdida de caudales ecológicos en periodo seco.

6.- El descubrimiento de la dinámica caótica del modelo fue causal, al redondear los datos de partida en la simulación por ordenador. Para explicarlo más gráficamente, Lorenz creó el mito del efecto mariposa, algo así como que el aleteo de una mariposa en alguna parte del planeta podría desencadenar un huracán en Texas. La consecuencia de este descubrimiento, es que era imposible predecir el tiempo a unos  pocos días vista, un instante dentro de la dinámica, sin embargo el sistema  cae hacia un lugar (un espacio más bien) que es el atractor extraño (que gráficamente tiene forma de mariposa). Es así como se salva la aparente contradicción de que sea imposible determinar con precisión la dinámica a corto plazo (el tiempo meteorológico), y nos atrevamos a proyectar el clima futuro dentro del amplio rango de incertidumbre en el atractor.

Conviene no olvidar en ningún momento que estos modelos son una simplificación de la naturaleza real. En la divulgación, intencionadamente o no, se incurre en el error de dar igual valor a la simulación de un modelo numérico que a los resultados de un experimento basado en observaciones. Precisamente son las observaciones actuales y las futuras las que irán corrigiendo el modelo, pero seguirá sin haber certeza. Por eso ha de entenderse que no se puede predecir una determinada reducción de la lluvia o un incremento en las temperaturas para un lugar dado, solamente lo que los modelos dicen entorno a un escenario conforme a los conocimientos actuales. Esta forma es muy parecida a los modelos económicos, que no predicen el futuro,  más bien sirven para explicar el pasado.

7.- Todo el mundo entiende el alejamiento de la realidad que producen los resultados estadísticos, que depende de cómo se modelan los datos. «Los datos hacen los modelos globales, pero los modelos de los datos también hacen los datos, pues no hay datos en bruto y los registros climáticos son periódicamente reanalizados mediante diversas técnicas (data assimilation, analysis, reanalysis). La carga teórica de la observación es uno de los tópicos de la filosofía de la ciencia más presentes en las ciencias del cambio climático: “there is no such thing as an observation separate from modeling” (Edwards 2010 352).

8.- El voluntarismo político solamente puede conducir al fracaso si no va avalado por estudios serios. En este caso resulta muy ingenuo creer que alguna vez se cumplirán los compromisos de las cumbres del clima. La voluntad política no basta ni para modificar el escenario local, como fue el intento de potenciar los huertos solares en apoca del presidente Zapatero que llevaron a la ruina a muchos particulares y a un descuadre importante de los fondos públicos que aun estamos pagando.  En todo caso el dilema de la actuación o no del Estado en las energéticas es falso, ¿piensan ustedes que las centrales nucleares e hidroeléctricas nos las regalaron?

https://www.elimparcial.es/noticia/60995/sociedad/denuncian-el-fraude-de-huertos-solares-que-generan-energia-de-noche.html

https://www.elmundo.es/mundodinero/2010/04/12/economia/1271063308.html

https://www.libertaddigital.com/economia/el-desastre-solar-de-zapatero-agricultores-espanoles-arruinados-y-fabricantes-chinos-enriquecidos-1276404879/

 

9.- La ecología nace como una ciencia de síntesis que pretendía tener la necesaria visión de conjunto, aunque por  su complejidad fue perdiéndola en los avances de los estudios   más especializados, siendo uno de los últimos exponentes de la ecología holística el español Ramón Margalef.

10.- El progresivo alejamiento de la física matemática de lo experimental hace que poco menos que tengamos que decidir entre ser escéptico o creyente. Ortega llegó a decir que hasta la teoría de la relatividad  cualquier filósofo  podía llegar a entender la física. Posteriormente sería el propio Einstein el que se mostrará escéptico acerca de la mecánica cuántica (“Dios no juega a los dados”). ¿Qué hubieran pensado ambos intelectuales sobre predecir el clima del futuro con grandes ordenadores que trabajan con datos estadísticos?

Aparte de la incertidumbre de los modelos matemáticos de dinámicas del caos, hay otras identificadas:

·         Insuficiente valoración de la radiación solar, o de procesos naturales impredecibles y no lineales,  como el vulcanismo,  una eventual interrupción de la circulación termohalina en el Atlántico Norte, la liberación del clatrato de metano de los fondos oceánicos y diferentes sinergias ecológicas.

·         Comprensión limitada de otros fenómenos antrópicos cuyos efectos no son por ahora tan  bien conocidos. Principalmente el forzamiento debido a los aerosoles, también algunos autores señalan  el calor generado por la urbanización de los continentes o por los cambios en el uso del suelo (Kalnay & Cai 2003).

·         Incertidumbre programada. Además de la incertidumbre sistémica del modelo físico aparece la necesaria integración de modelos económicos o lo que se quiera entender como implementación de  “políticas de lucha”. Esto hace que la previsión futura del comportamiento del clima, sea no solamente imposible de conocer, sino que forma parte del voluntarismo político.

 

11.- Tengo la sensación de haber vivido algo así con la pandemia del COVID-19. La tentación del gobernante de usar a su beneficio la situación de excepción y hacer algo de ella permanente con  la llamada  “nueva normalidad”. El CC puede convertirse en una eterna situación de excepción que excluya el debate tradicional entre políticas de izquierda y derechas.

 

Bibliografía:

 

Edwards, Paul N. A Vast Machine. Computer Models, Climate Data, and the Politics of Global Warming. Massachusetts: MIT Press, 2010.

Kalnay, Eugenia y Ming Cai. “Impact of Urbanization and Land-Use Change on Climate”. Nature 423 (2003): 528-531. <10.1038/nature01675>

Madrid Casado, Carlos M. “Filosofía de la ciencia del cambio climático: modelos, problemas e incertidumbres”. Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 20.41 (2020): 201-234. https://doi.org/10.18270/rcfc.v20i41.3193

Margalef, R. (1977) Ecología. 2ª edición, Ediciones Omega, S.A., Barcelona.

Strahler, A. N y A. H. Strahler (2000): Geografía física, Barcelona, Omega, 636 pp.

EL HIDRÓGENO VERDE CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL

    Es una obviedad que nuestra realidad tiene el sentido físico de lo tangible, aquí y ahora. Por eso las ciencias físicas presentan limi...