La más conocida de las bebidas carbonatadas lleva
más de un siglo siendo un referente de una forma de vida hedonista,
fundamentada en el consumo, que contiene un gas que produce cosquilleo en la
mucosa nasal, y se ha convertido en el peor enemigo de unos señores que hablan
en nombre de la humanidad. Despreciando que es el mismo gas implicado en la
construcción de la biosfera tal como lo conocemos. Que se señale a la alteración
del ciclo del carbono como la principal consecuencia de la actividad humana en el
momento en que todos los sistemas naturales están sufriendo la entrada
disruptiva de sustancias artificiales, parece grotesco.
Las consecuencias globales desde las flatulencias de
las vacas a la quema de combustibles fósiles pasando por la producción de
energía eléctrica renovable. Rellenando infinitas páginas, añorando el pasado,
preocupados por el futuro, escudriñando el macrocosmos y el microcosmo,
analizando los mercados, politiqueando... Todo se reduce a un ente metafísico
denominado Cambio Climático Global.
Ahora bien, supongamos que recorrimos nuestro
planeta observando la realidad de nuestros congéneres, ayer como hoy,
tendríamos empatía por los que ahora en todos los rincones del planeta sufren
de los cuatro jinetes de la apocalipsis: conquista, guerra, hambre y muerte sin
necesidad de ese apocalipsis climático. Alguien dijo que el verdadero
apocalipsis es la realidad de cada persona en el momento en que todo su mundo
acaba. Luego, si queremos seguir dentro del mundo de las ideas piense que en
cada instante de nuestra existencia acaban muchos mundos sin que sepamos de
ellos ni nos importen. Salgamos por favor de todo este escenario virtual que
está en los medios y reflexionemos sobre nuestra realidad.
El conflicto bélico en Ucrania comenzó en febrero
del 2014, una guerra que dura ya más de 12 años. ¿Cuál ha sido el papel de
Europa para evitar cientos de miles de muertos en su mismo ámbito europeo?
Y la escalada actual de Oriente Medio, llamada
guerra de Irán. Tampoco nos pilla tan lejos, Israel tiene mucha población
emigrante europea y es una tierra santa para los creyentes. Lo que está
ocurriendo solamente es una consecuencia de un proceso que comenzó a mediados
del siglo pasado del que somos también responsables ¿Qué ha hecho Europa para evitar
lo que está ocurriendo?
Por supuesto faltan muchos factores geopolíticos
para explicar lo que está pasando, comenzando por la lucha soterrada entre los
intereses económicos de la potencia consolidada americana y los de la emergente
China. En ambos conflictos se usa el dolor ajeno para obtener ganancias. En el
caso ucraniano más que un fracaso de la diplomacia europea, hay una
responsabilidad directa especialmente por un primer ministro británico que
animó Zelenski a romperla e ir al conflicto bélico. ¡Vaya aliados!
En Oriente Próximo el problema hunde sus raíces en
la forma en la que interesadamente se crea el estado de Israel generando contradicciones
que son como pólvora almacenada en la región de consecuencias globales. ¡Ríete
del CO2! Petróleo, sionismo, satrapías feudales árabes.... Ahora
toda esta confluencia con uno de los personajes más siniestros desde la SGM
unido a un presidente de los EEUU dejándose arrastrar al mayor atolladero desde
Vietnam.
A pesar de toda la propaganda, es vergonzoso que
Occidente apoye a un estado israelita que ha pasado de la supervivencia a su
propio Lebensraum y no es la única coincidencia con el régimen nazi. En todo caso no estamos aquí para hacer
valoraciones ideológicas sino las consecuencias de las políticas para nuestras
vidas ahora. Son los EEUU en primera
instancia los que han abierto la posibilidad de esta locura, aunque sea Israel
la beneficiada y el resto del mundo perjudicado. Ahora bien ¿hasta dónde pueden
aguantar EEUU, Irán, Israel, Catar, Emiratos Árabes, etc.?
Todo se basaba en que cayera la cúpula gobernante
iraní, para colocar a un títere amigo dócil para los EEU e Israel. ¿Han
minusvalorado el nacionalismo persa? En teoría se puede derrotar fácilmente a
un tirano, pero no a casi 100 millones en un territorio que es tres veces
España.
Solamente por el cierre del estrecho de Ormuz se ha
puesto en peligro a todo el sistema económico mundial y la estabilidad de toda
la zona con consecuencias globales inesperadas. Si esto continua (es EEUU el
único que puede pararlo) se escalaría hasta unos límites inimaginables, dado
que se estarían jugándolo todo, la misma supervivencia, Israel y los estados árabes del Golfo. Y todo
por las aspiraciones sionistas de crear un imperio, que puede hacer colapsar a
la economía de Israel, si dejara de contar con el firme apoyo de los EEUU. Pero
¿hasta cuándo puede aguantar el pueblo americano? Ojalá vuelva la cordura a los
EEUU y se llegue pronto a un acuerdo, que debería de hacer caer al gobierno de
Netanyahu.
Aún así
Europa permanece al albur de los acontecimientos, como si estuviese paralizada
en su limbo. No hacen falta palabras sino acciones a favor del los ciudadanos
en este crítico momento (comenzando por agricultores y ganaderos para
asegurarnos la alimentación) y no como hasta ahora solamente a favor de los
señores del mercado.
Por otro lado, los costes ambientales de todas las
consecuencias del nuevo orden mundial no compensan las supuestas mejoras. Hay
pocos lloros por los muertos de la guerra, tampoco por los terribles efectos
ambientales con la destrucción de refinerías, mareas negras de buques, etc. Es
pura hipocresía para la verde Europa incrementar la quema de carbón, promover
el rearme y la guerra.
Volviendo a la metafísica ambiental de nuestros
gobernantes, en la que todo es posible, siendo el hidrógeno verde la gran
apuesta energética y reproduciendo ese tino que observamos en sus acciones
¿Qué pasará con un gas obtenido del agua que es
imposible contener y escapa a la atmósfera? ¿Acabará nuestro querido planeta tan
seco como está hoy el planeta Marte? ¡Fantástica jugada! ¿No?
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