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| Foto atribuida a Michelangelo
Buonarroti en Pexels |
¡Cuando se imaginó que el pacifismo verde europeo se transmutara en belicista y
pronuclear! Independientemente de las motivaciones racionales o irracionales. Lo
evidente es que el uso del miedo reduce la reacción del contribuyente cuando se
le exprime, para satisfacer a los lobbies de la industria militar
estadounidense, y la culminación última sería la toma del control de la
soberanía nacional por los financieros a través de la deuda. El paradigma actual
de este proceso de actualización económica es “la lucha contra el cambio
climático” convirtiéndose en un principio fundamental para los discursos de los
gobiernos. Lo delirante es que se use a la ciencia (la física, básicamente) como
coartada política, para anular a los críticos tildándoles de negacionistas de la
ciencia. Cuando traduciendo el discurso se entiende perfectamente que se habla
básicamente del principio de que el flujo económico no puede pararse. Como
discurso económico es necesariamente discutible pero al anularse la crítica
(contrario al método científico y poco democrático) lleva a la esquizofrenia a
la sociedad en su conjunto, el resultado es imprevisible, como el reciente
apagón. Pues temerariamente se antepone la ideología a la seguridad para que
finalmente (e irónicamente), se restituyera el sistema eléctrico incremento el
consumo de combustibles fósiles. NIÑOS EN UN CHARCO En nuestra sociedad, plena
de derechos y bienestar, podemos ser totalmente extravagantes en nuestras
relaciones sociales, irracionales en nuestras decisiones cotidianas, como niños
en un charco, locos pero inofensivos, gracias a que sabemos separar el lado
hedonista y divertido, por lo que nadie quiere que el médico que te ha de curar,
el arquitecto que haga tu casa, el policía o el abogado que te ha de defender,
sea un poeta, filosofo o artista antes que un profesional. Por tanto, nos
dejamos seducir por aquellos capaces de crear una realidad paralela, un relato
colorido que toque nuestro sentimiento sin que esto necesariamente nos perturbe.
Salvo cuando en lugar de personajes inofensivos que buscan prestigio y
admiración social, codician el poder total: tanto material como moral sobre ti.
Nos dejamos narcotizar y arrastrar por estos políticos pupulistas que, como
grandes artistas de la farsa, se crean el personaje que aúna al poeta de las
ideologías, sofista intelectualoide, lider mesiánico y patriota de banderas.
Estos actores y directores se alían con los productores de la farsa, aquellos
que ostentan el poder económico. Todo este sistema se vale de la propaganda en
los medios, mediante una cohorte de esbirros y secuaces canceladores,
señaladores, creadores de contenido, constructores de mundos ideales, de relatos
maniqueos que generan en ti la necesidad de salvación de desastres por venir de
cualquier origen, sean los otros (de otra ideología, credo o nacionalidad), o de
las fuerzas de la naturaleza (virus incluidos). Es así como se configura una
experiencia vital en la que lo importante no es la realidad material tangible,
sino un ideal que generalmente se proyecta como “el futuro”. Vivimos el sueño de
las promesas y le llamamos progreso. Este inconformismo con la realidad nos
arrastra al charco, en donde nuestra ansia de alcanzar nuestros sueños nos
confunde y puede hacernos perder los que con esfuerzo nos legaron nuestros
padres. Aquello que es dado, no tiene valor. Lo tiene (valor comercial)
solamente lo que ha sido creado aunque sea una burda copia de lo que la
naturaleza nos regala, tan simple como el agua mineral etiquetada y
comercializada. Puede ser completamente inútil; no importa, es arte. Puede ser
estúpido o irracional; no importa, como es algo nuevo es progreso. Detrás
subyace la actitud de un ser motivado por lo irracional, vanidoso y codicioso.
Un antropólogo identificó en un hallazgo lítico de hace cientos de miles de
millones de años, la primera muestra de vanidad representada por un punta de
lanza tallada en sílex tan extraordinariamente grande como inútil. Este sentido
peyorativo ¿No será porque se trataba de un Homo erectus? ¿En qué se diferencia
de la categoría actual de arte? (imagen mano con agua escurriendo El que mucho
abarca, poco aprieta. Y el inconformista que rebasa su capacidad suele terminar
perdiendo lo que creía tener asegurado) En todo caso este antepasado nuestro era
plenamente consciente de su realidad física, no podía ser de otra forma, le era
vital para poder sobrevivir. ¿Son nuestros jóvenes plenamente conscientes de su
realidad física? En su mundo lo más básico está asegurado, se compra en el
supermercado y para ellos no hay conciencia del origen natural, todo viene de
una fábrica. Esta falsa imagen se hace realidad cuando consumen básicamente
alimentos procesados, de tal forma que admitirán cuando llegue la carne
artificial o la harina de grillo. Son urbanitas, que desprecian al mundo rural y
a su gente, que viven el progreso como una superación de la forma de vida
tradicional y que han asimilado el principio deletéreo de éste con todo eso que
no requiere de nuestra mano y carece de valor comercial como el aire, la flora,
la fauna, el agua y el paisaje; sin embargo, el coste de su restitución es
inimaginable. ¿O no? Depende de lo que entendamos por coste. Pues el mercado sí
que pone a todo valor y entonces recordemos que uno de los principios más
amorales del capitalismo es el de producir escasez para incrementar el negocio.
Pongamos por caso que sea la energía, el alimento; pero también puede ser el
suelo, el agua, hasta el mismo paisaje, fauna, flora. Tal vez hasta el aire que
respiramos si se lo proponen, ¿no ocurre ya con una parte de él? Analice como
detrás de cada buena noticia ambiental, hay una realidad oculta y silenciada a
veces tan obvia como contradictoria. Es así que en las nuevas energías
calificadas como verdes, solamente se valora su lado positivo y global
(reducción de gases de efecto invernadero) pero no todo el impacto que suponen
sobre la naturaleza y el mundo rural local. Aquí, como decía Saint Exuperi: Lo
esencial es invisible. Un ejemplo. Recordemos como los medios celebraban el
nacimiento de linces de biberón mientras se ignoraban los espontáneos nacimiento
de linces en libertad en Sierra Morena. La gran diferencia entre ambos, además
del elevado coste del primero, es que lo más valioso, las relaciones ecológicas,
ni se ven ni están en el mercado. De nada serviría salvar la parte genética del
animal si no conservamos su ecología. En consecuencia, si aún hay linces será
principalmente porque disponemos de estos ecosistemas con animales
reproduciéndose de forma natural. Repito, solamente se valora lo que está en el
mercado. ¿Cuál es la última consecuencia de la mercantilización de la
naturaleza? Los sentimientos a veces nublan la razón. Ante el sufrimiento de
Bambi se condena la caza, cuando la mayor matanza es privarles de su hábitat. En
este sentido resulta grotesco que se ponga el énfasis en el calentamiento global
y no en la profunda modificación de los ecosistemas y la alteración de las
relaciones ecológicas. ¿Si esto vale para el lince porque no para el ser humano?
Lo irónico es que los jóvenes urbanitas usen el eslogan de “salvar el planeta”
cuando lo cierto es que el planeta les sobrevivirá, y serán ellos las
principales víctimas de la desnaturalización. Van con orgullo al transhumanismo,
a la alienación del ser humano dentro de una cárcel de hormigón asfalto. Si
hubiese consciencia, buscaríamos los beneficios de volver a la sencilla vida en
el ámbito rural y exigiríamos la igualdad de oportunidades para poder vivir
conforme los ritmos de la naturaleza, en el campo. Por eso es evidente que el
enfoque debería centrarse en aquello que tenemos cercano, en la planificación
territorial de nuestros campos para que continúen manteniéndonos. Al contrario,
las políticas globalistas que posibilitan mantener o incluso incrementar
nuestros consumos en base a explotar los recursos lejanos conducirán a una
desastre ambiental global, mientras nos lamentamos por el planeta ¡vaya ironía!
¿Acaso estamos ciegos? La mejora ambiental que ha producido nuestra legislación
tiene como contrapartida deslocalizar la producción y contaminación en otros
lugares de los que nos proveemos de alimentos, material primas y productos
industriales. Es así, puro cinismo ambiental global. Cuando la porquería está
lejos de casa, no nos importa. El progreso como ideología, se construye en el
paradigma de la obsolescencia, requiere del continuo cambio para que no te
conformes y compres lo nuevo, engañándote con una ilusión de que será mejor y
luego te llevas el chasco, como el nuevo sistema operativo que se cuelga, o el
nuevo coche al que le aparecen unas averías electrónicas que para ti no tienen
sentido. Entonces, no parece extraño la importancia que se le da a la IA, pues
parece imperioso que aparezcan máquinas para la toma de decisiones. Lo que
demuestra lo mucho que se ha rebajado la calificación de inteligencia. (imagen
planeta o luna. Y dicen que si perdemos la habitabilidad terrestre encontraremos
cobijo en otros planeta. Es ridículo pensar que nuestra sociedad sea incapaz de
mantener su casa (La Tierra), que ha sido regalada por nuestros padres y que
seamos capaces sin embargo de habilitar una nueva en otro planeta. ¿Estamos
locos o nos tratan como imbéciles? UE. ESCENARIO BÉLICO En geopolítica no puedes
jugar de farol, las cartas están boca arriba. Sería estúpido mostrarte
desnortado y débil ante un enemigo, más aún crearte enemigos innecesarios.
Entonces, dado que no son estúpidos, habría que concluir que nuestros dirigentes
de la UE demuestran que no defiende a los europeos. En todo caso, estos que tan
estirados se mueven, son simples marionetas de los verdaderos poderes económicos
y estos del caos. Pues “caos” es la incertidumbre donde no se observa una
relación lineal entre causa y efecto. Tanto que el aleteo de un mariposa forme
un huracán a miles de kilómetros, como que un “accidente” o un atentado de falsa
bandera, haga estallar la caldera de un Maine, conduciendo a un conflicto
armado. ¿A qué les suena tantas referencias al nazismo y a la URSS en el
conflicto ucraniano? Se suele olvidar que durante la segunda guerra mundial
entre los aliados contra la Alemanía nazi se encontraba la URSS a sabiendas que
luego se convertiría en el enemigo. Por tanto, no es cierto que los aliados
defendieran la democracia contra el totalitarismo, pero hubiera sido poco
inteligente enfrentarse a la vez a Hitler y Stalin, cuando sabíamos que ambos
acabarían enfrentándose a pesar de tener una alianza que les permitió invadir y
repartirse Polonia. Por eso permitieron que las tropas soviéticas realizaran
crímenes horrendos contra los polacos, se anexionaran las repúblicas bálticas y
lo intentaran con la inocente Finlandia. En definitiva, la URSS hizo tanto como
Alemania para merecer la declaración de Guerra. El resto, ese discurso de los
aliados como los salvadores de las libertades, no es más que un relato
posterior. Para España, Rusia y Ucrania son países de la Europa del Este.
Tenerlas como aliados o enemigos no nos trae tanto beneficio como ser neutrales
con ellos. Nuestros intereses geoestrátegigos se contraponen a los intereses de
los países de UE vecinos de Rusia o, a los económicos de digamos la UK. Aún más,
la política del Gobierno a este respecto sirve para echar más tierra sobre la
dañada Constitución Española, la verdadera garante de nuestra democracia. ¿Es
que ningún político va a sacar a relucir el artículo 8 CE? Nuestras fuerzas
armadas son defensivas, y únicamente para asegurar nuestra independencia e
integridad territorial no de las de otros países ni mucho menos de valores
políticos. Los dos infames de bigotes también usaron el subterfugio de la
defensa para atacar a personas, colectivos o países pacíficos ¿vamos a
convertirnos en policías del mundo? ¿Es el uso de la violencia lo que proclama
la señora del pony? ¿Acaso los EEUU cuando van de sheriff no buscan siempre
intereses económicos? Que la ideología atenta contra el bienestar del pueblo,
incluso cuando el pragmatismo así lo evidencia, es evidente en el caso del
enfrentamiento entre Alemania y la URSS durante la IIGM, dada la muy fructífera
alianza comercial que para ambas potencias había justamente antes. Así se se
entendió como necesaria crear la CECA como el primer paso para evitar una
tercera guerra entre Francia y Alemania. La actitud agresiva de la diplomacia no
es una actitud independiente de un modo de hacer política basada en posiciones
alejadas del bien común por su radicalidad y falta de pragmatismo. Como es la
forzada apuesta por las renovables y el coche eléctrico, como tiro en el pie
europeo, hundiendo una de nuestras principales industrias, haciéndonos
dependientes de China así como de otros países “pobres” que van a producir los
alimentos que dejamos de cultivar con la pérdida de competitividad de nuestra
agricultura y la “panelización“ del campo. Todo lo que mueve un país (mano de
obra) o lo defiende, depende ahora de gente joven de cultura no Europea (así
cayó la gran Roma) por la falta de reemplazo de población europea. Se dice que
no podemos tener hijos por una cuestión económica (mire la natalidad de los
países pobres), incluso que no es bueno traer hijos al mundo por el incremento
del consumo. Son sandeces, cuando lo que hacemos es suplir nuestros hijos por
perros y gatos, las mascotas son parte de nuestra familia que ya cuentan con su
propia ley. Por tanto, en los hogares sin niños se consumen alimentos
equivalentes a las necesidades de familias con varios hijos. Perros y gatos son
cuidadas con alimentos iguales (literalmente los mismos) al de nuestra
alimentación en calidad y origen, además de toda una industria de los
complementos como chuches, juguetes, ropas etc. Requieren de clínicas
veterinarias, todo tipo de material sanitario (vacunas, medicamentos),
peluquerías, parques, etc. Puesto que no hay política, ni se espera, para
sostener nuestro futuro como pueblo y cultura por la falta de reemplazo de
población europea. Debemos colegir que no nos importa el futuro de Europa, pero
si el futuro del planeta. ¿no es sorprendente? FANATISMO Y CAOS Estamos rodeados
de fanáticos, son familiares, amigos y vecinos. Es un fenómeno social, nadie
reconoce su fanatismo cuando estás dentro, los fanáticos son los otros. Así que
podríamos decir que todos reconocemos el fanatismo ajeno y que nadie quiere que
le impongan el fanatismo de otros. Si observamos la definición de fanatismo de
la RAE: apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u
opiniones, especialmente religiosas o políticas. Por tanto, el fin de los
principales fanatismos es su imposición social. En consecuencia, una sociedad
demócrata y avanzada ha de protegerse para evitar el triunfo de los fanáticos.
Es más, si consideramos que ha habido un progreso social, tendría que haberse
encontrado e implantado medidas en el sistema para evitarlo. Me temo que
repasando la historia reciente de Europa, no lo parece, recuerden como una
minoría de bolcheviques en Rusia o nazis en Alemania forzaron a la sociedad a su
fanatismo. Ya se sabe, cuando los que te rodean comulgan, es difícil escapar a
la comunión. Lo más evidente se encuentra en la historia de las religiones. Pero
dejemos de lado los credos, y centrémonos en la política dentro de un sistema
democrático. Tendríamos que retroceder a la antigua Grecia en donde encontramos
además de los orígenes de ciertos conceptos básicos de la democracia, la
importancia del dialogo como medio para convencer a través del razonamiento. No
es que los filósofos y especialmente los matemáticos, nos señalen el método,
también entre ellos hubo fanatismos. Pero, parece que por primera vez en la
historia aparece como principio el convencimiento por medio del dialogo y la
razón. Siendo así que el parlamentarismo se nos presenta como el lugar en el que
mediante el dialogo y haciendo uso de la razón se lleguen a acuerdos para
legislar mejor en beneficio del pueblo soberano. ¡Ja! Es evidente que no es así,
por lo que el sistema falla totalmente. Pudiendo llegar a un punto en el que lo
que llamamos democracia no se parezca ni en las formas. Pensará usted que, vale
con el diagnóstico, pero lo importante es la solución. Yo no la tengo, pero si
que, como ocurre con problemas como el alcoholismo, el primer paso es admitir el
problema. Cuando seamos conscientes todos, especialmente afiliados o
simpatizantes, y exijamos que no queremos votar a fanáticos, será el principio
de corregir el camino. Todos sabemos que la mayoría de la ciudadanía no es
fanática, aunque bastante tolerante. Cabría plantear cómo diferenciar el
fanatismo que destruye la convivencia de lo que es un respetable punto de vista
ideológico. El primer rasgo distintivo es querer, des la minoría, imponerse
sobre la mayoría, violentando la soberanía popular mediante normas. Sería un
rasgo antidemocrático demasiado tolerado por los propios simpatizantes y
totalmente admitido por nuestro sistema (en España se legitima un gobierno con
el voto de no más de 3 de cada 10 del censo electoral). Otra característica es
la imposición moral acompañado de una supuesta pedagogía correctora. Esta última
se realiza con la propaganda en los medios y se lleva al curriculum escolar. Si
analizamos la realidad actual en nuestro país o en la UE, parece evidente que
estamos inmersos en el fanatismo mas delirante. Principalmente lo observamos con
una cultura extraña (originada en las élites intelectuales de las universidades
norteamericanas) como la woke, perfecta para definir el abuso de la minorías, ya
que pretende imponer normas a la mayoría desde su minoría fanática, además de
centrarse en los derechos de ciertas minorías. Esta cultura entra con el
gobierno de Zapatero y es ahora cuando se evidencia con leyes sectarias como la
“Ley del sí solo es sí” o la “Ley del bienestar animal” que además, han
resultado fiascos al conseguir lo contrario a lo que proclaman. En el caso de la
UE, es principalmente la normativa ambiental y agrícola que parece muchas veces
dictada por un enemigo de Europa para hundirnos. Pues nos imponemos
restricciones para un problema global como prohibir los coches de combustión
cuando nuestra repercusión es prácticamente irrelevantes a nivel global, no así
el daño a la industria del automóvil. Pero incluso más irracional es la política
energética, principalmente de Alemania que ahora quema literalmente carbón
porque no ha sido capaz de tener una estrategia de descarbonización realista.
¿Ahora pretende que se le solucione el problema con el hidrógeno español? Me
temo que, igual que con el coche eléctrico apuestan a una ruleta pues no tenemos
aún la tecnología adecuada para que esto funcione. En el caso español lo hemos
visto con el apagón, que ha sido claramente por anteponer la ideología. Puesto
que no es producir los kilowatios necesarios de renovable, es conseguir cubrir
las demandas mientras el sistema se mantiene estable, sin apagones o
sobresaltos. Cosa fácil de obtener con la convencional (térmicas, ciclo
combinado de gas, hidroeléctrica y nuclear), algo más difícil con eólica y muy
difícil con fotovoltaica. Recordemos que esta última ha crecido mucho en los
últimos años incluso en los tejados de nuestras casas, que están conectados a la
red eléctrica. La mayor muestra de fanatismo es la imposición de que todos los
coches sean eléctricos a partir de 2035. Se trata de un asunto muy trabajado, es
normal que haya sido bastante asimilado por la opinión pública, además que se
reviste de un halo científico que realmente es engañoso, no se trata ciencias
físicas, sino política económica, algo totalmente discutible. Porque, no nos
engañemos, la política económica es un metadrama cuyo guión es una metamentira,
en el que los mismos actores condicionan su papel con su actuación. En
geoeconomía, los poderosos aspiran a crear la profecía autocumplida. Ya que nos
vamos a referir a las políticas energéticas, les recuerdo que en la década de
los 70 tuvimos la “gran crisis del petróleo”. Desde ese momento se ha alertado
continuamente del fin del petroleo y ha sido el calentamiento climático el que
ha dejado de lado este discurso por el nuevo.

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