viernes, 6 de junio de 2025

ARTIFICIAL PROGRESO SOSTENIBLE

Al igual que todos los seres vivos, los humanos somos dependientes del medio físico y cualquier cambio nos afecta. Por suerte, los cambios naturales son bastantes predecibles, es por ello que ha sido posible el rápido desarrollo científico y tecnológico. No ocurre lo mismo con nuestras sociedades, somos totalmente impredecibles, movidos por un complejo mundo de ideas en las que aparecen ciertas paradojas. Entre ellas se da la circunstancia que hemos desarrollado nuestra cultura modificando el entorno natural usando la técnica como herramienta. A este proceso le hemos llamado progreso y es considerado como un gran logro. Como en el momento presente somos conscientes del deterioro ambiental, confiamos en esa misma técnica para modificar lo modificado, cuando el proceso no deja de ser el mismo, aunque más acelerado, lo que nos aleja más de ese entorno predecible propio de nuestra especie. El verdadero motor de este proceso es económico, se entiende que es la causa por la que nuestros gobernantes no pueden levantar el pie del acelerador, expresado como “desarrollo sostenible”. Aunque esto no depende solamente de sus decisiones, ni es predecible, ya que todo lo que envuelve a la economía es totalmente inseguro por estar al albur de decisiones de personajes con motivaciones incluso irracionales: nacionalismo, religión, etc.
Foto atribuida a Michelangelo Buonarroti en Pexels


¡Cuando se imaginó que el pacifismo verde europeo se transmutara en belicista y pronuclear! Independientemente de las motivaciones racionales o irracionales. Lo evidente es que el uso del miedo reduce la reacción del contribuyente cuando se le exprime, para satisfacer a los lobbies de la industria militar estadounidense, y la culminación última sería la toma del control de la soberanía nacional por los financieros a través de la deuda. El paradigma actual de este proceso de actualización económica es “la lucha contra el cambio climático” convirtiéndose en un principio fundamental para los discursos de los gobiernos. Lo delirante es que se use a la ciencia (la física, básicamente) como coartada política, para anular a los críticos tildándoles de negacionistas de la ciencia. Cuando traduciendo el discurso se entiende perfectamente que se habla básicamente del principio de que el flujo económico no puede pararse. Como discurso económico es necesariamente discutible pero al anularse la crítica (contrario al método científico y poco democrático) lleva a la esquizofrenia a la sociedad en su conjunto, el resultado es imprevisible, como el reciente apagón. Pues temerariamente se antepone la ideología a la seguridad para que finalmente (e irónicamente), se restituyera el sistema eléctrico incremento el consumo de combustibles fósiles. NIÑOS EN UN CHARCO En nuestra sociedad, plena de derechos y bienestar, podemos ser totalmente extravagantes en nuestras relaciones sociales, irracionales en nuestras decisiones cotidianas, como niños en un charco, locos pero inofensivos, gracias a que sabemos separar el lado hedonista y divertido, por lo que nadie quiere que el médico que te ha de curar, el arquitecto que haga tu casa, el policía o el abogado que te ha de defender, sea un poeta, filosofo o artista antes que un profesional. Por tanto, nos dejamos seducir por aquellos capaces de crear una realidad paralela, un relato colorido que toque nuestro sentimiento sin que esto necesariamente nos perturbe. Salvo cuando en lugar de personajes inofensivos que buscan prestigio y admiración social, codician el poder total: tanto material como moral sobre ti. Nos dejamos narcotizar y arrastrar por estos políticos pupulistas que, como grandes artistas de la farsa, se crean el personaje que aúna al poeta de las ideologías, sofista intelectualoide, lider mesiánico y patriota de banderas. Estos actores y directores se alían con los productores de la farsa, aquellos que ostentan el poder económico. Todo este sistema se vale de la propaganda en los medios, mediante una cohorte de esbirros y secuaces canceladores, señaladores, creadores de contenido, constructores de mundos ideales, de relatos maniqueos que generan en ti la necesidad de salvación de desastres por venir de cualquier origen, sean los otros (de otra ideología, credo o nacionalidad), o de las fuerzas de la naturaleza (virus incluidos). Es así como se configura una experiencia vital en la que lo importante no es la realidad material tangible, sino un ideal que generalmente se proyecta como “el futuro”. Vivimos el sueño de las promesas y le llamamos progreso. Este inconformismo con la realidad nos arrastra al charco, en donde nuestra ansia de alcanzar nuestros sueños nos confunde y puede hacernos perder los que con esfuerzo nos legaron nuestros padres. Aquello que es dado, no tiene valor. Lo tiene (valor comercial) solamente lo que ha sido creado aunque sea una burda copia de lo que la naturaleza nos regala, tan simple como el agua mineral etiquetada y comercializada. Puede ser completamente inútil; no importa, es arte. Puede ser estúpido o irracional; no importa, como es algo nuevo es progreso. Detrás subyace la actitud de un ser motivado por lo irracional, vanidoso y codicioso. Un antropólogo identificó en un hallazgo lítico de hace cientos de miles de millones de años, la primera muestra de vanidad representada por un punta de lanza tallada en sílex tan extraordinariamente grande como inútil. Este sentido peyorativo ¿No será porque se trataba de un Homo erectus? ¿En qué se diferencia de la categoría actual de arte? (imagen mano con agua escurriendo El que mucho abarca, poco aprieta. Y el inconformista que rebasa su capacidad suele terminar perdiendo lo que creía tener asegurado) En todo caso este antepasado nuestro era plenamente consciente de su realidad física, no podía ser de otra forma, le era vital para poder sobrevivir. ¿Son nuestros jóvenes plenamente conscientes de su realidad física? En su mundo lo más básico está asegurado, se compra en el supermercado y para ellos no hay conciencia del origen natural, todo viene de una fábrica. Esta falsa imagen se hace realidad cuando consumen básicamente alimentos procesados, de tal forma que admitirán cuando llegue la carne artificial o la harina de grillo. Son urbanitas, que desprecian al mundo rural y a su gente, que viven el progreso como una superación de la forma de vida tradicional y que han asimilado el principio deletéreo de éste con todo eso que no requiere de nuestra mano y carece de valor comercial como el aire, la flora, la fauna, el agua y el paisaje; sin embargo, el coste de su restitución es inimaginable. ¿O no? Depende de lo que entendamos por coste. Pues el mercado sí que pone a todo valor y entonces recordemos que uno de los principios más amorales del capitalismo es el de producir escasez para incrementar el negocio. Pongamos por caso que sea la energía, el alimento; pero también puede ser el suelo, el agua, hasta el mismo paisaje, fauna, flora. Tal vez hasta el aire que respiramos si se lo proponen, ¿no ocurre ya con una parte de él? Analice como detrás de cada buena noticia ambiental, hay una realidad oculta y silenciada a veces tan obvia como contradictoria. Es así que en las nuevas energías calificadas como verdes, solamente se valora su lado positivo y global (reducción de gases de efecto invernadero) pero no todo el impacto que suponen sobre la naturaleza y el mundo rural local. Aquí, como decía Saint Exuperi: Lo esencial es invisible. Un ejemplo. Recordemos como los medios celebraban el nacimiento de linces de biberón mientras se ignoraban los espontáneos nacimiento de linces en libertad en Sierra Morena. La gran diferencia entre ambos, además del elevado coste del primero, es que lo más valioso, las relaciones ecológicas, ni se ven ni están en el mercado. De nada serviría salvar la parte genética del animal si no conservamos su ecología. En consecuencia, si aún hay linces será principalmente porque disponemos de estos ecosistemas con animales reproduciéndose de forma natural. Repito, solamente se valora lo que está en el mercado. ¿Cuál es la última consecuencia de la mercantilización de la naturaleza? Los sentimientos a veces nublan la razón. Ante el sufrimiento de Bambi se condena la caza, cuando la mayor matanza es privarles de su hábitat. En este sentido resulta grotesco que se ponga el énfasis en el calentamiento global y no en la profunda modificación de los ecosistemas y la alteración de las relaciones ecológicas. ¿Si esto vale para el lince porque no para el ser humano? Lo irónico es que los jóvenes urbanitas usen el eslogan de “salvar el planeta” cuando lo cierto es que el planeta les sobrevivirá, y serán ellos las principales víctimas de la desnaturalización. Van con orgullo al transhumanismo, a la alienación del ser humano dentro de una cárcel de hormigón asfalto. Si hubiese consciencia, buscaríamos los beneficios de volver a la sencilla vida en el ámbito rural y exigiríamos la igualdad de oportunidades para poder vivir conforme los ritmos de la naturaleza, en el campo. Por eso es evidente que el enfoque debería centrarse en aquello que tenemos cercano, en la planificación territorial de nuestros campos para que continúen manteniéndonos. Al contrario, las políticas globalistas que posibilitan mantener o incluso incrementar nuestros consumos en base a explotar los recursos lejanos conducirán a una desastre ambiental global, mientras nos lamentamos por el planeta ¡vaya ironía! ¿Acaso estamos ciegos? La mejora ambiental que ha producido nuestra legislación tiene como contrapartida deslocalizar la producción y contaminación en otros lugares de los que nos proveemos de alimentos, material primas y productos industriales. Es así, puro cinismo ambiental global. Cuando la porquería está lejos de casa, no nos importa. El progreso como ideología, se construye en el paradigma de la obsolescencia, requiere del continuo cambio para que no te conformes y compres lo nuevo, engañándote con una ilusión de que será mejor y luego te llevas el chasco, como el nuevo sistema operativo que se cuelga, o el nuevo coche al que le aparecen unas averías electrónicas que para ti no tienen sentido. Entonces, no parece extraño la importancia que se le da a la IA, pues parece imperioso que aparezcan máquinas para la toma de decisiones. Lo que demuestra lo mucho que se ha rebajado la calificación de inteligencia. (imagen planeta o luna. Y dicen que si perdemos la habitabilidad terrestre encontraremos cobijo en otros planeta. Es ridículo pensar que nuestra sociedad sea incapaz de mantener su casa (La Tierra), que ha sido regalada por nuestros padres y que seamos capaces sin embargo de habilitar una nueva en otro planeta. ¿Estamos locos o nos tratan como imbéciles? UE. ESCENARIO BÉLICO En geopolítica no puedes jugar de farol, las cartas están boca arriba. Sería estúpido mostrarte desnortado y débil ante un enemigo, más aún crearte enemigos innecesarios. Entonces, dado que no son estúpidos, habría que concluir que nuestros dirigentes de la UE demuestran que no defiende a los europeos. En todo caso, estos que tan estirados se mueven, son simples marionetas de los verdaderos poderes económicos y estos del caos. Pues “caos” es la incertidumbre donde no se observa una relación lineal entre causa y efecto. Tanto que el aleteo de un mariposa forme un huracán a miles de kilómetros, como que un “accidente” o un atentado de falsa bandera, haga estallar la caldera de un Maine, conduciendo a un conflicto armado. ¿A qué les suena tantas referencias al nazismo y a la URSS en el conflicto ucraniano? Se suele olvidar que durante la segunda guerra mundial entre los aliados contra la Alemanía nazi se encontraba la URSS a sabiendas que luego se convertiría en el enemigo. Por tanto, no es cierto que los aliados defendieran la democracia contra el totalitarismo, pero hubiera sido poco inteligente enfrentarse a la vez a Hitler y Stalin, cuando sabíamos que ambos acabarían enfrentándose a pesar de tener una alianza que les permitió invadir y repartirse Polonia. Por eso permitieron que las tropas soviéticas realizaran crímenes horrendos contra los polacos, se anexionaran las repúblicas bálticas y lo intentaran con la inocente Finlandia. En definitiva, la URSS hizo tanto como Alemania para merecer la declaración de Guerra. El resto, ese discurso de los aliados como los salvadores de las libertades, no es más que un relato posterior. Para España, Rusia y Ucrania son países de la Europa del Este. Tenerlas como aliados o enemigos no nos trae tanto beneficio como ser neutrales con ellos. Nuestros intereses geoestrátegigos se contraponen a los intereses de los países de UE vecinos de Rusia o, a los económicos de digamos la UK. Aún más, la política del Gobierno a este respecto sirve para echar más tierra sobre la dañada Constitución Española, la verdadera garante de nuestra democracia. ¿Es que ningún político va a sacar a relucir el artículo 8 CE? Nuestras fuerzas armadas son defensivas, y únicamente para asegurar nuestra independencia e integridad territorial no de las de otros países ni mucho menos de valores políticos. Los dos infames de bigotes también usaron el subterfugio de la defensa para atacar a personas, colectivos o países pacíficos ¿vamos a convertirnos en policías del mundo? ¿Es el uso de la violencia lo que proclama la señora del pony? ¿Acaso los EEUU cuando van de sheriff no buscan siempre intereses económicos? Que la ideología atenta contra el bienestar del pueblo, incluso cuando el pragmatismo así lo evidencia, es evidente en el caso del enfrentamiento entre Alemania y la URSS durante la IIGM, dada la muy fructífera alianza comercial que para ambas potencias había justamente antes. Así se se entendió como necesaria crear la CECA como el primer paso para evitar una tercera guerra entre Francia y Alemania. La actitud agresiva de la diplomacia no es una actitud independiente de un modo de hacer política basada en posiciones alejadas del bien común por su radicalidad y falta de pragmatismo. Como es la forzada apuesta por las renovables y el coche eléctrico, como tiro en el pie europeo, hundiendo una de nuestras principales industrias, haciéndonos dependientes de China así como de otros países “pobres” que van a producir los alimentos que dejamos de cultivar con la pérdida de competitividad de nuestra agricultura y la “panelización“ del campo. Todo lo que mueve un país (mano de obra) o lo defiende, depende ahora de gente joven de cultura no Europea (así cayó la gran Roma) por la falta de reemplazo de población europea. Se dice que no podemos tener hijos por una cuestión económica (mire la natalidad de los países pobres), incluso que no es bueno traer hijos al mundo por el incremento del consumo. Son sandeces, cuando lo que hacemos es suplir nuestros hijos por perros y gatos, las mascotas son parte de nuestra familia que ya cuentan con su propia ley. Por tanto, en los hogares sin niños se consumen alimentos equivalentes a las necesidades de familias con varios hijos. Perros y gatos son cuidadas con alimentos iguales (literalmente los mismos) al de nuestra alimentación en calidad y origen, además de toda una industria de los complementos como chuches, juguetes, ropas etc. Requieren de clínicas veterinarias, todo tipo de material sanitario (vacunas, medicamentos), peluquerías, parques, etc. Puesto que no hay política, ni se espera, para sostener nuestro futuro como pueblo y cultura por la falta de reemplazo de población europea. Debemos colegir que no nos importa el futuro de Europa, pero si el futuro del planeta. ¿no es sorprendente? FANATISMO Y CAOS Estamos rodeados de fanáticos, son familiares, amigos y vecinos. Es un fenómeno social, nadie reconoce su fanatismo cuando estás dentro, los fanáticos son los otros. Así que podríamos decir que todos reconocemos el fanatismo ajeno y que nadie quiere que le impongan el fanatismo de otros. Si observamos la definición de fanatismo de la RAE: apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas. Por tanto, el fin de los principales fanatismos es su imposición social. En consecuencia, una sociedad demócrata y avanzada ha de protegerse para evitar el triunfo de los fanáticos. Es más, si consideramos que ha habido un progreso social, tendría que haberse encontrado e implantado medidas en el sistema para evitarlo. Me temo que repasando la historia reciente de Europa, no lo parece, recuerden como una minoría de bolcheviques en Rusia o nazis en Alemania forzaron a la sociedad a su fanatismo. Ya se sabe, cuando los que te rodean comulgan, es difícil escapar a la comunión. Lo más evidente se encuentra en la historia de las religiones. Pero dejemos de lado los credos, y centrémonos en la política dentro de un sistema democrático. Tendríamos que retroceder a la antigua Grecia en donde encontramos además de los orígenes de ciertos conceptos básicos de la democracia, la importancia del dialogo como medio para convencer a través del razonamiento. No es que los filósofos y especialmente los matemáticos, nos señalen el método, también entre ellos hubo fanatismos. Pero, parece que por primera vez en la historia aparece como principio el convencimiento por medio del dialogo y la razón. Siendo así que el parlamentarismo se nos presenta como el lugar en el que mediante el dialogo y haciendo uso de la razón se lleguen a acuerdos para legislar mejor en beneficio del pueblo soberano. ¡Ja! Es evidente que no es así, por lo que el sistema falla totalmente. Pudiendo llegar a un punto en el que lo que llamamos democracia no se parezca ni en las formas. Pensará usted que, vale con el diagnóstico, pero lo importante es la solución. Yo no la tengo, pero si que, como ocurre con problemas como el alcoholismo, el primer paso es admitir el problema. Cuando seamos conscientes todos, especialmente afiliados o simpatizantes, y exijamos que no queremos votar a fanáticos, será el principio de corregir el camino. Todos sabemos que la mayoría de la ciudadanía no es fanática, aunque bastante tolerante. Cabría plantear cómo diferenciar el fanatismo que destruye la convivencia de lo que es un respetable punto de vista ideológico. El primer rasgo distintivo es querer, des la minoría, imponerse sobre la mayoría, violentando la soberanía popular mediante normas. Sería un rasgo antidemocrático demasiado tolerado por los propios simpatizantes y totalmente admitido por nuestro sistema (en España se legitima un gobierno con el voto de no más de 3 de cada 10 del censo electoral). Otra característica es la imposición moral acompañado de una supuesta pedagogía correctora. Esta última se realiza con la propaganda en los medios y se lleva al curriculum escolar. Si analizamos la realidad actual en nuestro país o en la UE, parece evidente que estamos inmersos en el fanatismo mas delirante. Principalmente lo observamos con una cultura extraña (originada en las élites intelectuales de las universidades norteamericanas) como la woke, perfecta para definir el abuso de la minorías, ya que pretende imponer normas a la mayoría desde su minoría fanática, además de centrarse en los derechos de ciertas minorías. Esta cultura entra con el gobierno de Zapatero y es ahora cuando se evidencia con leyes sectarias como la “Ley del sí solo es sí” o la “Ley del bienestar animal” que además, han resultado fiascos al conseguir lo contrario a lo que proclaman. En el caso de la UE, es principalmente la normativa ambiental y agrícola que parece muchas veces dictada por un enemigo de Europa para hundirnos. Pues nos imponemos restricciones para un problema global como prohibir los coches de combustión cuando nuestra repercusión es prácticamente irrelevantes a nivel global, no así el daño a la industria del automóvil. Pero incluso más irracional es la política energética, principalmente de Alemania que ahora quema literalmente carbón porque no ha sido capaz de tener una estrategia de descarbonización realista. ¿Ahora pretende que se le solucione el problema con el hidrógeno español? Me temo que, igual que con el coche eléctrico apuestan a una ruleta pues no tenemos aún la tecnología adecuada para que esto funcione. En el caso español lo hemos visto con el apagón, que ha sido claramente por anteponer la ideología. Puesto que no es producir los kilowatios necesarios de renovable, es conseguir cubrir las demandas mientras el sistema se mantiene estable, sin apagones o sobresaltos. Cosa fácil de obtener con la convencional (térmicas, ciclo combinado de gas, hidroeléctrica y nuclear), algo más difícil con eólica y muy difícil con fotovoltaica. Recordemos que esta última ha crecido mucho en los últimos años incluso en los tejados de nuestras casas, que están conectados a la red eléctrica. La mayor muestra de fanatismo es la imposición de que todos los coches sean eléctricos a partir de 2035. Se trata de un asunto muy trabajado, es normal que haya sido bastante asimilado por la opinión pública, además que se reviste de un halo científico que realmente es engañoso, no se trata ciencias físicas, sino política económica, algo totalmente discutible. Porque, no nos engañemos, la política económica es un metadrama cuyo guión es una metamentira, en el que los mismos actores condicionan su papel con su actuación. En geoeconomía, los poderosos aspiran a crear la profecía autocumplida. Ya que nos vamos a referir a las políticas energéticas, les recuerdo que en la década de los 70 tuvimos la “gran crisis del petróleo”. Desde ese momento se ha alertado continuamente del fin del petroleo y ha sido el calentamiento climático el que ha dejado de lado este discurso por el nuevo.

lunes, 2 de junio de 2025

¡ADÓNDE VAS EUROPA!

 Cuando los líderes llevan al pueblo hacía el abismo, puede suceder que el guía esté loco, desnortado, incluso que todos estuviesen enajenados, podría ser; pero lo más probable en nuestro caso es que sigan el camino balizado por un flujo tan fuerte, constante y natural como la gravedad que nos empuja al suelo. A él se refería Quevedo como “Don Dinero”, siendo sus manejos muchas veces tan perversos y repugnantes que preferimos que nos oculten la realidad con ideales como la fraternidad, solidaridad, bondad, o caridad; en consecuencia, como en el símil físico, ignorarlo nos hace perder la estabilidad y caer. Precisamente en lo que está la Europa, que orgullosa da lecciones al mundo acerca de derechos, libertades y bienestar; débil al  edulcorar la realidad con florituras poéticas o fantasías infantiles, pierde el pulso, la compostura, ante el poder económico que está detrás de las grandes campañas: revacúnate, cómprate un coche eléctrico, el euro digital, el rearme… Está a la vista de todos, abarca a todos los ámbitos sociales, como la calidad de vida, el trabajo, la convivencia, la seguridad e incluso la paz. Este es el camino de dilapidar todo nuestro acervo común. En este sentido alguien dijo que tiempos duros hacen hombres duros y tiempos cómodos hacen hombres blandos. Y estamos dispuestos a defender hasta las últimas consecuencias aquello que conseguimos con grandes sacrificios; pero no ocurre así con el confort que nos ha sido dado, que fue fruto del esfuerzo y la lucha de nuestros padres o abuelos.






Foto de Ryutaro Tsukata (Pexels.com)



 La sociedad que hace décadas presumía de ser la luz de occidente, una vez se instala la creencia que los derechos básicos ya cubiertos no van a faltar nunca (grave error), abandonan el mantenimiento de la herencia recibida y se centran en alcanzar nuevos derechos. Esto que parece lógico esconde sin embargo una patética realidad, pues mientras luchamos por ideales etéreos dejamos se debiliten nuestras bases, nuestros cimientos como sociedad. Como en un estúpido juego, se apuesta todo en una lotería que no puedes ganar. Siendo así que ingenuamente creemos que vamos a salvar al planeta cuando somos ya incapaces de salvarnos a nosotros mismo.

 De igual forma que el loco se cree un iluminado por la verdad, el estúpido se cree iluminado por la inteligencia. Cuando se juntan ambos se crea algo parecido a lo que el filósofo Gustavo Bueno llamó el pensamiento Alicia por la protagonista infantil de la novela del matemático Lewis Carroll. Se trata en suma de un pensamiento pueril, en el que no existen límites o cosas imposibles. El deseo ha sustituido a la realidad que se disfraza de relatos similares al credo religioso, vacuos, etéreos, narcóticos. Los gobernantes han adaptado su discurso a párvulos. No lo confunda con la utopía, no es una filosofía inocua. Es la acción política para la alienación del ciudadano, incluso imponiendo una visión contraria a la realidad física y natural, como forma de control social por parte de unas élites económicas.

 Este credo está plasmado en la Agenda 2030, aparece cargada de razones elevadas como “fin de la pobreza”, “hambre cero”, “salud y bienestar” o “paz, justicia e instituciones sólidas”, etc. Es una construcción de ingeniería social muy bien elaborada para que sea incuestionable y asimilable a las masas a través de un lenguaje infantil de iconos coloridos En cierto modo se trata de manejarnos como si fuésemos ganado, esto es aprovechando sus querencias, de tal forma que nos hacen creer que no llevan hacía donde queremos. ¿De dónde viene esta agenda? Se trata de una élite cuyo fin es la plutocracia que nos ha conducido al globalismos consiguiendo incluso engañar a la izquierda al hacerles creer que el globalismo es progresista y no el último fin del capitalismo.

 En consecuencia es el pensamiento dominante hasta el extremo de volverse una ideología sistémica, asimilada por la mayoría europea de socialdemócratas y conservadores, como agenda común; que contrasta con la permanente riña domestica de los políticos y escasa entrega en la propia defensa nacional. Debe ser que el principal mérito por el que ascienden los cargos a la UE sea dar muestras de  sometimiento. En todo caso, la manera más efectiva de adoctrinar a la población en contra de sus propios intereses es la propaganda, en donde están los medios de comunicación subvencionados con dinero público. También  cargos políticos y vecinos fanáticos ejercen la coerción social y moral, de la que es difícil escapar.

 Si el centro político mayoritario ha asimilado  la agenda, resulta muy llamativo observar como los posicionados en los extremos del espectro ideológico son unos radicales inofensivos para este poder. Ya que su rebeldía se centra precisamente en la misma categoría de  aspectos etéreos como la transición ecológica, el cambio climático, la identidad de género, la religión, la igualdad… Mientras que los verdaderamente subversivos, son ciudadanos ajenos a la política, que usan el pensamiento crítico, son juiciosamente escépticos o simplemente muestran reticencias a comulgar con ruedas de molino, son denominados “negacionistas” para ridiculizar su actitud como si fuesen fanáticos.

 Una sociedad que no es consciente del engaño, de la manipulación,  genera ciudadanos serviles que pierden fácilmente toda dignidad humana. Quizá la perversión más grande se da cuando se señala al disidente como si fuese un hereje al que hay que callarle la boca. Pues la democracia es inversamente proporcional a estos señalamientos y directamente proporcional a aquellos que reaccionan a favor del respeto a la libre exposición de los puntos de vista diferentes. Nada nuevo entre los españoles,  ya lo dijo Machado: "De diez cabezas, nueve embisten y una piensa".

 Un ejemplo es la obstinación de luchar contra un gas inocuo y ecológicamente vital como el dióxido de carbono. ¡Salvemos el planeta!  ¿De qué? Tú contaminas con tu consumo mucho más que un ciudadano medio del planeta, con sustancias realmente tóxicas, pero no te enfrentas a la realidad de dónde vienen lo metales, los productos químicos con los que te comunicas, juegas, te desplazas a diario, te vistes y te alimentas.  Nosotros somos sumideros de materias primas de todo el globo y generamos residuos y toxinas para todo el globo. ¿Realmente puedes creer que el problema es el gas de los refrescos?

 En realidad es bastante contradictorio cuando tertulianos que no tienen formación científica levantan la voz y espetan: “lo dice la ciencia”. Pero incluso cuando el que habla es científico. ¿Desde cuándo en las facultades se dan carnet de honestidad? Es obvio, hay científicos que viven de esto.

 

 

La crisis poblacional

 Es la obligación de nuestros políticos solucionar los problemas presentes, en todo caso, del futuro más cercano, entiéndase dentro del horizonte de la legislatura o gobierno. Más allá es una ilusión sin beneficio directo para los gobernantes, como es lo cotidiano de hablar de las consecuencias climáticas o  demográficas  para finales de siglo, pero que tampoco presenta el inconveniente del escrutinio o fiscalización.

 Es un sinsentido arreglar el futuro mientras estropeamos el presente, como ocurre con el problema del envejecimiento. El discurso mainstream nos alerta de las graves consecuencias de ser un país tan envejecido, lo hace la izquierda, lo hace la derecha. Entonces ¿por qué no hacen nada efectivo, sino justamente vienen tomando medidas que agravan el problema? No puedes planificar obligando a tener hijos, pero bien podrías evitar la coerción social para que los jóvenes no puedan formar familia. En todo caso tendríamos que asumir las consecuencias, como por otro lado deberíamos hacer con el asunto climático. No; nuestros gobernantes trabajan activamente para que tener hijos sea un problema. Para luego presentar una solución que no es la lógica, traer emigrantes, en lugar de promover medidas para animar a la gente a formar familia. El problema es que estos emigrantes, tal como vemos en Francia, Bélgica o Suecia, no vienen a integrarse dentro de nuestros valores, sino a imponer los suyos.

 Por tanto se ha demostrado que realmente la inmigración puede destruir la paz social, que es un problema de primer orden mientras que una sociedad envejecida puede ser feliz, activa y productiva, ya lo hemos demostrado. Por tanto es ridículo plantear esa imperiosa necesidad de salvarnos con la incorporación de jóvenes, como tampoco reducir el problema a la dedicación  o el gasto que tienen los hijos,  cuando el vacío familiar se llena con perros y gatos adoptados, que requieren de atenciones semejantes.

 

Ingeniería social

 Someter a la población requiere que ésta sea masa, no un conjunto de ciudadanos diferenciados con capacidad autónoma para pensar. Para ello el poder busca coartar el dialogo y la capacidad para el intercambio de ideas mediante la inculcación de principios radicales,  que generen aversión por el contrario. Es paradójico el uso de este principio por parte de la izquierda llamada progresista, ya que es idéntico al ejercido por movimientos totalitarios fascistas o integristas, de señalamiento y ataque a aquel simplemente por ser de una etnia o religión distinta, hasta el extremo que se deshumaniza al señalado.  La ruptura del canal de información por razones ideológicas hace que la opinión del disidente se interprete como una provocación, generando una retroalimentación tan perversa como absurda, hasta el extremo de pretender hacer punible como “delito de odio” una opinión sincera y desapasionada a causa de una valoración subjetiva generada precisamente desde el miedo y el odio.

 Estamos ante creadores de nuevos derechos supremos que generan falsos problemas, para retroalimentarlos en lugar de encontrar su solución. Buscan el enfrentamiento social, son incendiarios que se hacen pasar por bomberos para disfrutar mejor del desastre del fuego, hasta el extremo más ridículo, como es el género. Así, por ejemplo, se tira por tierra la objetiva igualdad en derechos entre varones y mujeres en la que razonablemente fuimos educados acabando con uno de los más preciados principios del derecho como es la presunción de la inocencia, mientras piden respeto a la cultura patriarcal de los emigrantes que no respetan a las mujeres y las someten como seres inferiores. Condenan la prostitución, pero pretenden adelantar el conocimiento del sexo en los niños, o reducir la edad legal de los menores para mantener relaciones consentidas con adultos.

 Dicen una cosa pero el resultado es lo contrario. Dicen ser marxista, estar con la clase trabajadora y se les cae la baba con los dirigentes del partido demócrata americano y por la misma cultura de los muy capitalistas e imperialistas USA. Viven en la incoherencia, se hacen ricos, son hedonistas y sibaritas, pero quieren que seamos pobres y, para colmo, felices. Siguiendo su ejemplo nos vuelven arrogantes, falsos, dementes, incultos, despreciando la experiencia y el mérito.

 Resulta irónico que estemos perdiendo lo más básico, de la mano de los mismos que crearon las ODS,  como proteger la seguridad alimentaria, la energía, la sanidad, el agua, la justicia, trabajo o la educación. Así, mientras se habla de productos de proximidad nos han introducido en una globalización que hace que los productos de nuestra mesa vengan cada vez más de otros continentes, con el consiguiente consumo energético extra; o que, no tuviésemos en la pandemia, básicos como las mascarillas; que tengamos la amenaza de otro apagón;  o que  quememos más que antes gas o carbón (en el caso alemán). Mientras se lucha por la descarbonización, hundimos la industria del automóvil y abrimos la puerta a los eléctricos chinos, país en que se quema carbón como si no hubiese un mañana. El eslogan “SALVEMOS AL PLANETA” (¿mañana?), esconde la realidad de las energías renovables que llevan a la mayor extracción (hoy) de recursos que jamás se había visto, en condiciones muchas veces deplorables en países en conflicto.

 De los mismos que practicaban la cultura bonobo, de practicar el sexo no la guerra, al  enfrentamiento por cualquier razón para vivir en la paranoia. Un proceso de sometimiento social que en términos militares se conoce como el aprovechamiento del éxito. ¡Otra ronda de banderillas que las pagamos todos!  Se aprovecharon de nuestra debilidad, para hacer el  negocio del siglo y continúan manteniendo el discurso de lo bien que se hizo, y se ríen en nuestra cara pues han puesto a la cabeza de la UE a la misma responsable que, además, no hemos votado. No van a parar, ahora quieren que tengas el “kit de supervivencia de 48 horas” para que estés preparado para lo próximo,  puedes ser, dicen, el eco desastre, o la guerra nuclear. Ahora el gran gasto será en tanques y aviones, que me consta que contaminan muchísimo.  Si solo fuese humo. Será un gasto público insostenible, que hará que nuestra vida dependa de los fondos financieros  que tendrán ya el control del euro digital; todos llevaremos nuestra tarjeta de supervivencia para comprar el pienso del racionamiento.   Mientras nuestro  jamón y nuestro vino serán un lujo que consumirán nuestros dirigentes europeos y a sus señores.

 

 El problema ambiental

 La crisis del cambio climático se usa como medio de reconversión social. El coche eléctrico es un ejemplo de ello. Es sorprende como la sociedad traga con la doctrina de la electrificación o el hidrógeno verde. A pesar de sus fracasos, pues es el paraíso del pensamiento Alicia: la creencia de modificar la realidad por mero voluntarismo.

 Cuando Zapatero gobernaba, se potenció tanto la energía solar, que se consiguió que las plantas solares produjeran energía en horas nocturnas. Este absurdo, fue la consecuencia de primar tanto esta energía que se colocaron generadores de gasóleo para meter en la red electricidad (aunque fuese un fraude). Este es un claro ejemplo de dopar al sistema para que obtengas resultados políticos, desastrosos para el erario público (hay importantes demandas sobre el estado español de grandes fondos extranjeros como se cuenta en otra entrada). Si esto ocurrió con un negocio privado, imaginen la administración o  las empresas públicas dominadas en el campo de la energía, no por ingenieros con experiencia, por políticos sean iletrados, letrados, filósofos o científicos sociales. Así nacen ideas tan peregrinas como la ciudad de los 10 minutos. Échese a temblar, si pretenden que sea cierto pues no conocen el límite de los materiales, para ellos todo es elástico.  Ya solo falta que aparezcan otra vez los locos del movimiento perpetuo. Pues con las cosas de comer no debería de haber engaños, pero mire lo que pasó con el apagón, no reconocerán su error nunca.

  Es así como impulsan un inventó tan antiguo como coche eléctrico que antes nadie querría, y ahora se vende no porque nos guste más, de hecho presenta actualmente serias limitaciones y es más caro. El 8 de junio de 2022, el Parlamento Europeo acordó la prohibición de la venta de vehículos de gasolina y diesel para el 2035. Pero, ¿alguien cree que sea sensato para dentro de 10 años cambiar por decreto todo el parque de automóviles europeo? Piense solamente en la montaña de cientos de millones de coches a la chatarra y en los recursos necesarios para reemplazarlo por otros cientos de  millones de coches. ¿Qué coste ambiental puede tener esto? Le recuerdo lo que pasó con las bombillas de bajo consumo, que fueron millones de euros los gastados por ayuntamientos para cambiar el alumbrado con sobrecostos (la oferta no era tan flexible como la demanda) cuando era ya una tecnología obsoleta pues estaban apareciendo las luces leds.

 Pues igual que entonces pretenden que creamos que es lo correcto cuando los que realmente saben del tema, están más bien callados. Solamente ahora los intereses de la automoción europea muestran su preocupación, pues siendo líderes en ventas de coches térmicos ven que el cambio les perjudica totalmente. El coche eléctrico es una máquina extremadamente simple que cualquiera puede replicar,  no así su batería cuya tecnología viene de oriente. Mal consuelo es pensar que las baterías actualmente son muy caras, ineficaces y peligrosas. Pues esta realidad hace más dolorosa aún la crisis de la automoción cuando precisamente se habían alcanzado los más altos logros en rendimiento y reducción de la contaminación de los motores diésel o de explosión, por no hablar de la probada sustitución en estos mismos motores de los combustibles fósiles por otros vegetales renovables (biodiesel, alcoholes).

 

Foto de Alexander Zvir (Pexels.com)

 



La pérdida de la seguridad

Tal vez el miedo nos haga más dóciles, pero también más desconfiados. Y la desconfianza es la muerte, en definitiva, del bienestar social.

El intervencionismo en la producción a favor de la globalización nos coloca en una desprotección elevada a los consumidores. Sabemos que el negocio se incrementa al aparecer la escasez. Sabemos que nos vuelven dependientes de poderes lejanos ajenos a  tu voto.

 El globalismo ha torcido los intereses geoestratégicos europeos, el actual enfrentamiento con Rusia es ejemplo de ello. Más aún, condicionan nuestra seguridad nacional. Ejemplo es el apagón de 28 de abril, un fenómeno estructural de un sistema interconectado  e intervenido. Es algo parecido a que se decidiera que todo la fruta y verdura la comercializadora una empresa. Entonces, supongamos que por un boicot no se comercializará y en la tienda no pudieras comprar los tomates que se producen en tu huerto, porque está prohibido el autoconsumo y has de comprar otros que llegan de cientos de kilómetros. En este caso se da la circunstancia que a la hora del apagón, la producción eléctrica renovable era muy alta (medio día) y esta energía tiene la prioridad. Pero esta producción verde no es elástica para cubrir las necesidades como tampoco proporciona la frecuencia de la red, es necesario del respaldo de energías que den estabilidad como nuclear, hidráulica o ciclo combinado (gas natural). De hecho se comienza antes la restitución del flujo eléctrico gracias a la energía nuclear de Francia y la térmica de carbón de Marruecos.

  Es inquietante pensar si esto hubiese ocurrido cuando, según se pretende, todos los transportes, consumos energéticos, industriales y urbanos hubiesen sido eléctricos o dependientes de la electricidad como el hidrógeno. Si el agua del grifo viniera de la desalación, como se apuesta por ciertos dirigentes, que depende de la electricidad. Si ya hubiesen prohibido el dinero físico y solamente hubiese digital como quiere imponer la UE. Son riesgos inasumibles para cualquier estado, pero la respuesta del Gobierno es inquietante: puede volver a pasar.

 


Foto de Yevhen Sukhenko (Pexels.com)

 


 Europa como nación y la vuelta del belicismo

 Es de suponer que en todo proceso de degeneración social hay un límite. Lo preocupante es que haya de llegarse al extremo fatal para volver a la cordura.

 Después de la segunda guerra mundial los europeos hemos vivido el periodo de paz más largo. Solamente hubo un conflicto en los Balcanes que no es sino la reminiscencia de las cuitas anteriores. Podemos observar como Europa no solamente no se ha estado construyendo en estos años, al contrario de los discursos perversos por esta contradicción, la idea de una Europa de intereses comunes, por encima de los intereses nacionales, está en claro retroceso por los mismos intereses nacionalistas de antaño. Singularmente observe como ahora pretende liderar el rearme bélico antirruso de la UE el mismo Reino Unido que renegó de la UE. Recordemos que fue el primer ministro Boris el que empujó a Zelensky al abismo, al animarle a no pactar con Rusia un acuerdo para evitar la guerra. No conviene olvidar que es la ruptura de la neutralidad de Ucrania, dispuesta a acercarse a la OTAN  la razón lógica para la acción rusa. Mientras que son intereses económicos (minería y agricultura básicamente) los que mueven a Europa. Puesto que es obvio que culturalmente o políticamente, tenemos los europeos la misma afinidad por un ucraniano que por un ruso, realmente muy poca; entre ellos, ucranianos y rusos, sí que hay una afinidad total.

 Pensemos un momento adónde vamos cuando cae la economía, sube la deuda y se responde incrementando el gasto militar.  En la expresión popular “estar entrampado”. O lo que es lo mismo, estar cogido o pillado y perder la capacidad de decisión. Ser dependiente o esclavo de terceros.

 En este sentido, si hubiese una mente brillante detrás (cosa que dudo) la apuesta por el coche eléctrico obligatorio en Europa, no tendría un objetivo ambiental global; contrariamente sería la forma para llevarnos a un desastre local sin precedentes (¿recuerdan “el gran reseteo”?). Para el ciudadano es difícil asimilar lo brutal que es en términos ecológicos esta crisis. Quiero decir que nada será ya como antes en todo el planeta, pero para los europeos  se ha dado la vuelta a la tortilla. Sencillamente hemos acelerado dramáticamente un proceso que empezó con la globalización cuando nos hacían creer que había que ayudar al resto del mundo comprándoles de todo, para engordar el beneficio de los comerciantes intermediarios a costa de la explotación de los trabajadores de esos pueblos. Quizá este sea el ataque más perverso a los trabajadores perpetrado con el beneplácito de los sindicatos. Hasta el punto de usar la mano de obra extranjera como mercancía (caso de los emigrantes que vienen de temporeros a los invernaderos).

La misma hipocresía de los que favorecen el enriquecimiento de traficantes sin escrúpulos, de personas que luego formaran guetos al no integrarse. Pero respetan las costumbres de los países de origen, cuando vienen huyendo de las consecuencias de esas mismas costumbres. Cuando respetas al que no te respeta, entonces das a entender que te humillas.

 

 Nuevo credo

 Deberíamos estudiar la historia, pues nos proporciona pistas del futuro. Alguien dijo que la historia nunca se repite, pero rima.

 Durante la mejor época de la pax romana había confianza en las  instituciones y las gentes debieron de sentir que aquello funcionaba independientemente de dónde estuvieras, pues todo era Roma. En algún momento la corrupción, el nepotismo y la pérdida de seguridad lo arruinó todo. En occidente, los pueblos germánicos que ya tenían el poder militar como tropas mercenarias, se hicieron con el poder por la fuerza y pueblos como los hispanorromanos tuvieron una experiencia vital complicada.  La inseguridad produjo el reforzamiento en la fe hasta al punto de entregar la vida por Dios. Superamos, no sin grandes sobresaltos no tan lejanos, esta forma radical de sentir la religión que sin embargo perdura en otros países de religión islámica y es incompatible con nuestro sistema de valores democráticos.

 La cuestión, que preocupó al filósofo Stuart Mill, es que el ser humano necesita de la religión incluso cuando sabemos que se trata de una convención. En una sociedad son necesarias, igual que las leyes, las convenciones morales. Y ninguna de éstas es más sólida que las basadas en fundamentos religiosos.

Por tanto una sociedad descreída, necesita cubrir este vacío. Por eso cuando se ataca a nuestras raíces cristianas, y no se hace lo mismo con la musulmana, resulta evidente que se está favoreciendo que se sustituya la moral cristiana por la musulmana. De igual forma que cuando se socavan los símbolos de una nación, tendrá como consecuencia que pases a ser otra nación.

 Actualmente pretenden hacernos confesar con doctrinas europeas, basadas en ideologías huecas, el credo es la agenda 2030. Muy buenos principios para tener fe,  coartada para modificar nuestra forma de vida, siempre que vivamos aislados, como en un convento.

 

Como la realidad no es así, en un mundo interconectado, estaremos ilusionados; pero otros quemarán el petróleo que no quememos y comerán la carne que no comamos.

NEGACIONISMO ECOLÓGICO

  LA CAUSA QUE ESTÁ DETRÁS DE LOS GRANDES INCENDIOS FORESTALES Esta es la opinión de ingeniero forestal que ha trabajo durante tres décadas ...